En artículos anteriores hemos expuesto diversos casos de uso de la aplicación que está teniendo actualmente la Inteligencia Artificial en diversos campos de los sectores de las industrias de consumo masivo como es el sector alimentos, medicina y compras online.
El sueño de muchos ha sido diseñar su propio hogar, decidiendo donde va cada cuarto, la cantidad de pisos y baños, un tobogán como escalera y, una gran diversidad de variantes creativas. Gracias a la gran Cuarta Revolución Industrial, en distintas ciudades en Japón te permiten plasmar la imagen en la realidad, siendo posible en menos de 6 horas.
Samsung ha abierto su segunda instalación de investigación de inteligencia artificial (IA) de los EE. UU. Nuevamente observamos como el gigante de la electrónica coreano continúa duplicando sus inversiones en tecnologías transformadoras.
La depresión es una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a mas de 350 millones de personas y se cobra miles de vidas cada año. Ante esto, científicos del MIT quisieron desarrollar algo que pudiese identificar esta patología de forma certera. Y para ello están utilizando Inteligencia Artificial (IA).
Aunque no seamos nativos digitales, una enorme porción de nuestros días transcurre en Internet, aportando parte de nuestras vidas e información personal y laboral a eso que conocemos como “la nube”. Sin embargo, muy pocos nos preguntamos qué pasará con todo eso en el momento en el que fallezcamos.
Los compradores de joyas de lujo, conocedores de diamantes, gemas y metales preciosos, piensan primordialmente a la hora de adquirir tal bien, en la seguridad de saber que es auténtico lo que compran.
¿Qué es el Smart farming? Es un sistema intensivo en capital y de alta tecnología para cultivar alimentos de forma limpia y sostenible para las masas. Es la aplicación de las TIC modernas (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en la agricultura.
Un caso relevante es el de IBM, que ha invertido más de $ 4 mil millones en adquisiciones de tecnología de salud, ya que la IoT promete proporcionar una mejor atención a los pacientes y aliviar la presión sobre el personal de salud, todo mientras se ahorra dinero a los proveedores.
La inteligencia artificial podría contribuir con un 1,2 por ciento adicional al crecimiento anual del producto interno bruto durante al menos la próxima década, según una simulación del McKinsey Global Institute.