Bank of America proyecta que la originación de hipotecas en Estados Unidos alcanzará US$ 1,719 billones en 2027, alrededor de un 15% menos que los US$ 2,03 billones que espera para 2026.
La previsión, recogida por HousingWire, apunta a un año de pocas compraventas y escasas oportunidades de refinanciación. No describe préstamos ya concedidos: es un escenario sujeto a la evolución de las tasas, los ingresos y el mercado inmobiliario.
Una previsión inferior a la de otras entidades
Del monto estimado para 2027, apenas US$ 344.000 millones corresponderían a refinanciaciones. La diferencia importa porque reemplazar una hipoteca existente solo suele resultar atractivo cuando el nuevo préstamo mejora el costo o las condiciones del anterior. Muchos propietarios conservan créditos contratados a tasas más bajas, por lo que vender su vivienda o refinanciarla implica renunciar a una ventaja financiera.
El banco sitúa su pronóstico por debajo de otras referencias del sector. La Asociación de Banqueros Hipotecarios calcula US$ 1,99 billones de originaciones de viviendas unifamiliares en 2027, mientras Fannie Mae estima US$ 1,86 billones. Las cifras no usan necesariamente idénticas categorías, pero muestran una coincidencia: ninguna anticipa un repunte amplio del crédito el próximo año.
La trampa de conservar una hipoteca barata
Detrás de la proyección hay supuestos concretos. Los analistas esperan que el rendimiento del bono del Tesoro a diez años promedie 5,25% en 2027, que las ventas de viviendas existentes caigan 2,5% interanual y que las de casas nuevas apenas suban 0,5%. También prevén un aumento de precios cercano al 1% para el conjunto del año.
El crédito caro no afecta solo a quien busca su primera casa. Reduce la capacidad de compra de familias que ya son propietarias, limita la movilidad laboral y enfría operaciones que dependen de vender una vivienda para adquirir otra. Incluso si aparece más oferta, una cuota mensual elevada puede impedir que esa disponibilidad se transforme en una venta.
Bank of America compara el panorama previsto con 2023 por la combinación de tasas altas, demanda contenida y problemas de accesibilidad. Sin embargo, sus analistas creen que 2027 podría ser más difícil porque se han debilitado algunos factores que sostenían a los compradores. La idea de adquirir ahora y refinanciar pronto después resulta menos convincente cuando el costo del dinero permanece elevado durante años.
Qué podría cambiar el escenario
La menor actividad también alcanzaría al mercado de títulos respaldados por hipotecas de agencias. El banco prevé una emisión bruta algo superior a US$ 1,12 billones en 2027, frente a aproximadamente US$ 1,33 billones este año. Menos ventas, más operaciones pagadas en efectivo y cambios en la composición de los préstamos explicarían buena parte de ese retroceso.
Hay elementos que podrían moderar la presión. El inventario de viviendas ha mejorado respecto de los momentos más restrictivos posteriores a la pandemia y algunos mercados locales muestran señales de recuperación. Además, con el tiempo crece la cantidad de propietarios que tomaron préstamos a tasas altas y que sí podrían beneficiarse de una baja futura.
Pero esos contrapesos no cambian el carácter condicional del pronóstico. Un descenso sostenido de los rendimientos de los bonos, un aumento de ingresos o una mejora en la oferta alterarían el resultado; una inflación persistente podría empeorarlo. La estimación sirve para dimensionar el reto de la industria hipotecaria, no para afirmar que el volumen de 2027 ya está decidido.
