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Espacio patrocinadoEl yuan se ha convertido en uno de los focos más comentados del mercado Forex, no tanto por la fuerza de su avance como por la mano visible que lo modera: el Banco Popular de China (PBOC) viene frenando de forma deliberada la apreciación de su moneda, consciente de que un renminbi demasiado firme erosiona las ganancias de los exportadores que sostienen buena parte de su economía.
Tras subir un 8,7% desde su mínimo reciente de 7,35 por dólar en abril de 2025 hasta 6,76 al cierre de junio, el yuan onshore tocó esta semana un máximo de tres años y medio en 6,744 y se estabilizó en torno a 6,746, un ritmo que se ha ido enfriando a medida que Pekín ajusta las tuercas de su tipo de cambio administrado.
El freno administrado
El mecanismo es tan discreto como eficaz, ya que el yuan onshore solo puede moverse dentro de una banda del 2% alrededor de un punto medio que el PBOC fija cada mañana, y desde abril el banco central ha venido anunciando de manera sistemática un nivel más débil que el precio de mercado, con lo que suaviza la velocidad de la apreciación sin llegar a revertirla.
En su informe trimestral de implementación de política monetaria, publicado esta semana, la autoridad fue explícita al advertir que se protegerá «contra el riesgo de sobrerreacción del tipo de cambio», y reiteró su objetivo de mantener la moneda «básicamente estable en un nivel adaptativo y de equilibrio», una fórmula que condensa el gradualismo con el que gestiona su divisa.
La factura para los exportadores
Detrás de ese celo hay una razón concreta, y es que la fortaleza del yuan ya está golpeando los balances de las empresas que venden al exterior, incluso cuando el comercio chino sigue desbordando las previsiones: las exportaciones crecieron un 18,5% interanual en dólares durante los primeros siete meses del año, aunque ese avance se modera hasta el 14% medido en renminbi, precisamente por el efecto cambiario.
Varios exportadores han emitido advertencias de beneficios por las pérdidas que arrastran al convertir sus activos en dólares a estados financieros denominados en yuanes, y los casos ilustran la magnitud del problema: Guangdong Xinbao Electrical Appliances, fabricante de electrodomésticos para marcas extranjeras y con el 80% de su negocio orientado a la exportación y liquidado en dólares, anticipó una caída de hasta el 77% en su beneficio neto semestral, mientras que Hangzhou Greatstar Industrial, dedicada a herramientas eléctricas, espera contabilizar más de 100 millones de yuanes en pérdidas cambiarias en la primera mitad del año.
Infravalorado, pero atado
La creciente gravitación de China en el comercio global ha intensificado el debate sobre el papel de un yuan tan estrechamente gestionado, y en ese cálculo también pesa la geopolítica cambiaria, ya que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, señaló a comienzos de mes que Pekín se muestra reacio a fortalecer su moneda en parte por la debilidad del yen japonés, la divisa de un socio comercial rival.
La paradoja es que, para buena parte del mercado, el yuan debería valer más y no menos, porque los analistas de Goldman Sachs sostienen que la moneda está «significativamente infravalorada», al menos un 20% según sus propias métricas, y argumentan que, con una inflación china previsiblemente contenida frente a sus pares, cierta apreciación nominal sería necesaria para acercar el tipo real a su valor justo y evitar que los enormes superávits chinos alimenten respuestas proteccionistas de sus socios comerciales.
La lectura no es unánime, sin embargo, porque desde BNY su estratega macro para Asia-Pacífico, Wee Khoon Chong, advierte que el deterioro de los fundamentos internos -con una actividad manufacturera en retroceso y una inflación más baja- hace «cada vez más difícil justificar» la apreciación solo por fundamentos, y aconseja no perseguir el rally.
A esa tensión se suma el factor que vigila Larry Hu, economista jefe para China en Macquarie, quien describe cómo los exportadores han retenido buena parte de sus ingresos en activos denominados en dólares -lo que él llama el «carry trade del yuan», incentivado por la amplia brecha de tasas entre Estados Unidos y China- y anticipa que la apreciación de verdad podría llegar de golpe el día en que una caída brusca de las exportaciones obligue a Pekín a reforzar el estímulo interno y detone el desarme de esa posición.
-Mr. Market
