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Espacio patrocinadoAbu Dhabi busca convertir su capacidad financiera en una alternativa a la dependencia del estrecho de Ormuz. El príncipe heredero, Khaled bin Mohamed Al Nahyan, impulsa inversiones en puertos y oleoductos que permitan sostener las exportaciones por otras rutas, según una información de Bloomberg.
La estrategia, denominada «Zero Hormuz», tiene a L’imad Holding como uno de sus principales vehículos. La ambición es reducir la exposición a un paso marítimo cuya interrupción compromete la salida de mercancías y energía.
El capital soberano busca nuevas rutas para el comercio
Una pieza de ese movimiento es la oferta presentada en agosto para adquirir las acciones de AD Ports Group que ADQ, filial de L’imad, todavía no poseía. El precio propuesto fue de 6,25 dírhams por acción, una prima del 23% respecto del cierre del 14 de agosto. La operación apunta a alcanzar el control total del grupo portuario.
La movilización de recursos también involucra a socios internacionales. En mayo, Global Infrastructure Partners, parte de BlackRock, anunció una alianza con L’imad, ADNOC y Temasek que tiene como objetivo invertir hasta US$ 30.000 millones en infraestructura del Golfo y Asia Central.
Ese monto representa una meta para una cartera amplia, que incluye energía, transporte, logística, infraestructura digital, agua y residuos. No equivale a dinero ya desembolsado ni está destinado exclusivamente a evitar Ormuz. El planteamiento anunciado combina capital y deuda, y está sujeto a acuerdos definitivos.
Fujairah gana importancia como salida para el petróleo
Fujairah ocupa una posición decisiva en el proyecto. Situada en la costa oriental de Emiratos Árabes Unidos, tiene acceso al golfo de Omán sin que los buques deban atravesar el estrecho.
El nuevo oleoducto West-East está diseñado para duplicar la capacidad de exportación de ADNOC a través de Fujairah. En la reunión de su comité ejecutivo de mayo, la compañía informó que la obra estaba en construcción y que preveía ponerla en servicio en 2027. El príncipe heredero pidió acelerar su ejecución.
La lógica económica es conectar la producción con terminales que dispongan de otra salida al mar. Aumentar la extracción pierde utilidad comercial si después no hay capacidad suficiente para transportar y embarcar el crudo. Por eso, los puertos y las conexiones terrestres pasan a formar parte de la seguridad energética.
Evitar el estrecho no elimina el riesgo regional
La alternativa tiene límites. Fujairah permanece al alcance de drones y misiles: en marzo, restos de un dron interceptado provocaron un incendio importante. Cambiar el punto de embarque reduce una vulnerabilidad, pero las instalaciones también necesitan protección.
Además, trasladar petróleo por oleoductos resulta más sencillo que reorganizar los flujos de gas, aluminio o productos petroquímicos. La diversificación del comercio requiere distintas soluciones y no se resuelve únicamente con una nueva tubería.
La apuesta de Abu Dhabi conecta así dos prioridades: ampliar infraestructura comercial y disponer de más opciones cuando una ruta se interrumpe. Su alcance dependerá de que las inversiones se concreten, las obras entren en funcionamiento y los nuevos corredores puedan operar con continuidad. El dinero abre alternativas, pero la capacidad efectiva de exportar será la prueba decisiva.

Esto afectará positivamente a TUBACEX, fabricante de oleoductos