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Espacio patrocinadoJapón volvió a elevar el tono ante la debilidad del yen. Atsushi Mimura, principal responsable de la política cambiaria del país, pidió a los operadores que tomen en serio el mensaje enviado por Tokio y Washington. La advertencia llega después de que ambos gobiernos expresaran públicamente su preocupación por la evolución de la moneda japonesa.
En una entrevista con Reuters, Mimura dijo que el mensaje de la primera ministra Sanae Takaichi, la ministra de Finanzas Satsuki Katayama y Estados Unidos es «muy claro». También aseguró que vigilará si los mercados lo interpretan de ese modo. Su declaración busca disuadir movimientos bruscos, pero no constituye el anuncio de una nueva compra oficial de yenes.
Una advertencia respaldada por Tokio y Washington
La semana pasada, el presidente Donald Trump planteó a Takaichi su preocupación por la debilidad de la divisa durante una reunión bilateral. Katayama reveló después detalles de ese intercambio y conversó por teléfono con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Ambos funcionarios reafirmaron que la subvaluación del yen les preocupa.
Mimura sostuvo que aún no está satisfecho ni tranquilo con los movimientos recientes de la moneda. La señal importa porque, en el mercado de divisas, las autoridades pueden intentar moderar la especulación mediante declaraciones antes de emplear reservas para operar directamente. La reacción fue inmediata: tras la entrevista, el yen avanzó y el dólar llegó a cotizar alrededor de 156,75 yenes, según Reuters.
La posibilidad de intervenir permanece abierta
Preguntado si Japón actuaría de nuevo por cuenta propia o junto con Estados Unidos, el funcionario evitó describir cómo responderían las autoridades. También rechazó que la disponibilidad de fondos sea un obstáculo para entrar otra vez al mercado. Es una postura de vigilancia, no la confirmación de una intervención en curso ni un compromiso con un nivel concreto de tipo de cambio.
El antecedente pesa en las expectativas. El 31 de julio, Tokio y Washington realizaron una intervención coordinada para frenar una caída del yen que se acercaba a mínimos de casi cuatro décadas. Mimura había descrito aquella colaboración como una «alianza cambiaria», expresión que ahora relaciona con vínculos bilaterales más amplios, desde la seguridad económica hasta los minerales críticos y las cadenas de suministro.
Por qué el yen sigue bajo presión
La depreciación encarece las importaciones japonesas, incluido el combustible, en un momento de elevados precios energéticos. Eso puede trasladarse a la inflación interna. El Banco de Japón elevó este mes su tasa de referencia al 1,25%, máximo en 31 años, pero la medida no bastó para sostener de forma duradera a la moneda.
Parte del problema reside en la distancia entre las tasas japonesas y estadounidenses. La Reserva Federal también endureció su política y sus mensajes hicieron pensar a los operadores que esa brecha seguirá siendo amplia. Mimura, sin embargo, señaló que, al comparar la trayectoria de ambos bancos centrales desde el año pasado, la diferencia viene estrechándose como tendencia.
El funcionario rechazó además la idea de que sus pares internacionales hayan criticado la política fiscal de Japón por expansiva. Con ello intentó separar la presión cambiaria de las especulaciones sobre el gasto del gobierno.
Para los operadores, las próximas señales serán la evolución del yen y la disposición de Tokio y Washington a pasar de las advertencias a una acción concreta. Por ahora, el mensaje oficial es de alerta y coordinación.
