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Espacio patrocinadoEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su preocupación por la debilidad del yen durante una reunión con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. El encuentro tuvo lugar el martes en Nueva York, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, dio a conocer posteriormente algunos detalles de las conversaciones sobre el mercado cambiario.
Durante la reunión, Takaichi señaló al mandatario estadounidense que, como principio general, una moneda excesivamente subvaluada representa un problema. Katayama destacó que resulta poco habitual que los detalles de las conversaciones entre ambos líderes sobre las divisas trasciendan públicamente. La revelación pone de manifiesto la atención que Tokio y Washington prestan actualmente a la evolución del yen.
El diálogo bilateral se produjo en un momento de renovada presión sobre la moneda japonesa frente al dólar estadounidense. El Banco de Japón elevó recientemente su tasa de interés al 1,25%, su nivel más alto en 31 años. Sin embargo, la decisión no consiguió fortalecer de manera sostenida al yen, en parte debido a que los inversores no interpretaron el mensaje del banco central como una señal de un endurecimiento monetario mucho más agresivo.
Por su parte, Katayama aseguró que Tokio y Washington mantendrán una comunicación estrecha sobre la evolución del mercado de divisas. Ambos gobiernos reafirmaron además los principios que respaldaron su intervención coordinada de julio, orientada a responder ante movimientos excesivamente volátiles y desordenados del yen.
El diferencial de tasas y el contexto fiscal aumentan la presión sobre el yen
La diferencia entre las tasas de interés de Japón y Estados Unidos continúa siendo uno de los principales factores que condicionan al yen. A ello se suman las preocupaciones de los mercados sobre la inflación, la política fiscal japonesa y la evolución de los rendimientos de los bonos. Al mismo tiempo, la fortaleza del dólar, respaldada por datos económicos estadounidenses sólidos y una Reserva Federal restrictiva, añade presión sobre la moneda nipona.
Cabe recordar que Japón y Estados Unidos coordinaron una intervención en el mercado cambiario a finales de julio para respaldar al yen después de que la moneda se aproximara a mínimos de cuatro décadas frente al dólar. La operación buscó contener movimientos considerados excesivamente volátiles y desordenados en el mercado.
Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha defendido una política monetaria japonesa más orientada a combatir la inflación y ha mostrado preocupación por los posibles efectos de una depreciación adicional del yen. Para Washington, una caída pronunciada de la moneda y una venta masiva de bonos japoneses también podrían generar repercusiones sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
Durante las últimas operaciones, el dólar llegó a superar brevemente los 159 yenes antes de retroceder. Tras conocerse las declaraciones de Katayama, la moneda japonesa recuperó parte del terreno perdido y el tipo de cambio volvió a situarse alrededor de los 158 yenes por dólar.
Washington y Tokio refuerzan la coordinación financiera
La coordinación entre las autoridades de ambas potencias busca limitar movimientos excesivamente bruscos en el mercado cambiario. La evolución del yen tiene implicaciones para los precios de las importaciones japonesas, la inflación y las relaciones comerciales entre ambos países.
Los próximos pasos del Banco de Japón serán uno de los elementos a seguir para determinar la evolución de la moneda. Al mismo tiempo, la comunicación entre el Tesoro estadounidense y el Ministerio de Finanzas japonés continuará siendo relevante ante la posibilidad de nuevos episodios de volatilidad en el mercado cambiario.
