El Equipo de Respuesta ante Emergencias Informáticas de la India (CERT-In) emitió el 4 de noviembre una alerta de severidad crítica sobre CRAFTY FALCON. Es un actor que usa herramientas de inteligencia artificial para atacar a entidades financieras del país, entre ellas exchanges de criptomonedas, donde ya robó claves de wallets y drenó fondos.
El aviso, identificado como CIAD-2026-0058, actualiza otro del 9 de octubre sobre el abuso de las API de pago y desembolso para mover dinero sin autorización. El nombre lo asignó CSIRT-Fin, el equipo de CERT-In dedicado al sector financiero.
Lo describe como un atacante que estudia a sus objetivos con inteligencia artificial, opera a velocidad de máquina y golpea usando las propias API de pago de sus víctimas.
Una campaña que sigue activa
Entre los afectados figuran compañías financieras no bancarias, plataformas de préstamos digitales, fintech, agregadores y proveedores de pagos, además de exchanges y proveedores de servicios de activos virtuales. CERT-In no identificó a las empresas ni cuantificó las pérdidas. Según Reuters, tampoco dijo quién está detrás de la campaña ni desde dónde opera.
La campaña sigue en curso, y CSIRT-Fin continúa recibiendo reportes de ataques exitosos. Algunos vienen de entidades que ya habían recibido alertas restringidas y aplicado correcciones, y que volvieron a ser atacadas de forma deliberada tras una remediación incompleta. Los golpes se programan en festivos, fines de semana y otras franjas de baja vigilancia para retrasar la detección.
Herramientas públicas a velocidad de máquina
El organismo identificó cuatro herramientas ofensivas de IA disponibles públicamente: la familia ARTEX, basada en modelos de lenguaje; PentAGI, un sistema autónomo de pruebas de penetración con múltiples agentes; Cairn, un motor de búsqueda de ataques, y la plataforma CyberStrikeAI.
Según CERT-In, estas herramientas ejecutan cadenas de ataque completas de forma autónoma, generan y refinan scripts a medida en rápida sucesión y adaptan su carga maliciosa según la respuesta del objetivo. La infraestructura de apoyo cambia de direcciones IP en cuestión de horas o días.
La vía de entrada evita el frente más protegido. Los atacantes ingresan por entornos de prueba expuestos a Internet y saltan a producción con credenciales, tokens o rutas de red compartidas. También abusan de servicios de gestión en la nube como AWS Systems Manager y Lambda, y hacen ingeniería inversa del código de las aplicaciones para lanzar llamadas no autorizadas a las API desde versiones modificadas de esas apps.
Para esquivar las listas blancas de IP, enrutan el tráfico a través de servicios de terceros que ya están autorizados. Además explotan vulnerabilidades en cuanto se hacen públicas. Antes de cada transferencia grande ejecutan una operación de prueba de valor mínimo, como una rupia, para confirmar que el circuito de salida de fondos funciona.
Qué pide CERT-In a los exchanges
Para el sector cripto, la recomendación central tiene varios puntos:
- Guardar las claves de las wallets en módulos de seguridad de hardware o en custodia en frío.
- Exigir aprobaciones multifirma para los retiros.
- Vigilar anomalías en los patrones de retiro.
- Rotar las claves ante cualquier sospecha de compromiso.
El organismo pide además aislar por completo los entornos de prueba de los de producción. También considera una señal fuerte de fraude cualquier transferencia mínima a un beneficiario nuevo seguida de otra de alto valor.
El aviso incluye una advertencia que alcanza a cualquier empresa que trabaje con agentes de IA. El tráfico hacia API de modelos de lenguaje que sale de servidores ajenos al desarrollo puede delatar una consola de ataque instalada por el intruso. Las herramientas de pruebas de penetración, además, no verifican si su uso está autorizado.
CERT-In compartió con las entidades financieras una versión restringida del aviso, con los indicadores de compromiso completos y las reglas de detección. También advirtió que esos indicadores cambian mientras las técnicas del adversario se mantienen, de modo que bloquearlos no alcanza.
