Japón empieza a repatriar su dinero, pero el gran regreso todavía espera

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El capital japonés empezó a volver a casa, aunque lo hace a cuentagotas, porque la gran repatriación de activos en el exterior, la que podría sostener un rally duradero del yen con efectos en todos los mercados globales, sigue frenada por una duda que el Banco de Japón (BOJ) no ha despejado: hasta dónde subirán los rendimientos de los bonos japoneses y cuántas alzas de tasas quedan por delante.

El BOJ probablemente hizo lo suficiente, por ahora, para contener una nueva ola de apuestas especulativas contra la moneda, con la subida de tasas de la semana pasada, sus compromisos de combatir la inflación y, según reportes, un sondeo de cotizaciones en el mercado cambiario.

Los dos votos disidentes de corte moderado en esa reunión y la nueva venta de bonos de esta semana, sin embargo, reforzaron la incertidumbre y mantienen a los grandes inversores lejos de comprometerse a fondo con la deuda local mientras los rendimientos sigan subiendo, según un análisis de Reuters.

El dinero rápido ya salió, falta el lento

«El carry trade del dinero rápido ya se deshizo; el del dinero lento todavía no empezó», resumió Shoki Omori, estratega de renta fija de Deutsche Bank en Tokio, para quien lo que queda es estructural: fondos de pensiones y hogares japoneses que mantienen activos en el exterior sin cobertura cambiaria.

Para el yen, eso significa que la era de caídas incesantes podría haber terminado, aunque una tendencia sólida de fortalecimiento todavía no comenzó.

La moneda devolvió la mayor parte de las fuertes ganancias de principios de septiembre y cotizaba cerca de 159 por dólar este viernes, no muy lejos del nivel de 157 que marca la mediana de las proyecciones a seis meses de los analistas consultados por Reuters este mes.

En el año, el yen cae apenas un 1%, después de haber tocado en julio un mínimo de casi cuatro décadas, muy cerca de 164 por dólar, mientras los especuladores giraron de una posición neta corta profunda a la mayor posición neta larga desde julio de 2025, de 9.700 millones de dólares, en solo las dos primeras semanas de septiembre.

El diferencial de tasas tampoco ayuda, ya que casi todos los grandes bancos centrales comenzaron a subir tasas para frenar la presión inflacionaria derivada de la guerra en Medio Oriente, lo que reduce las chances de que la brecha con Japón se estreche pronto.

Los bonos locales ya compiten con el Tesoro

La aritmética que retiene más dinero japonés en casa es simple: el rendimiento del bono de referencia a 10 años subió dos puntos porcentuales en menos de dos años, hasta un máximo de 30 años por encima del 3%, lo que erosiona el atractivo de la deuda extranjera.

Según Omori, una posición en bonos del Tesoro de EE.UU. con cobertura cambiaria ya le paga a un inversor japonés menos que la deuda local.

Los inversores compraron 4,8 billones de yenes en deuda soberana el mes pasado, la mayor compra neta en tres meses, con bancos y aseguradoras entre los compradores, según el análisis de Barclays sobre datos de la Asociación de Intermediarios de Valores de Japón.

HSBC estima, además, que los bancos japoneses vendieron unos 70.000 millones de dólares en bonos extranjeros este año, frente a compras por 35.000 millones el año anterior, una retirada que se siente desde Europa hasta Australia.

Las aseguradoras, la pieza que falta

Las aseguradoras de vida, con activos por 438,6 billones de yenes (2,78 billones de dólares), se mueven despacio, y las cifras generales que publica su asociación sectorial no dejan ver la magnitud de un posible cambio en sus carteras.

«Estamos en una etapa temprana de la repatriación japonesa», señaló Aaron Hurd, gestor sénior de carteras del área de divisas de State Street Global Advisors, que ve el proceso ganando impulso en 2027.

«Es muy importante que los inversores perciban que los rendimientos japoneses ya tocaron techo. Nadie quiere atrapar el cuchillo que cae», agregó.

El GPIF puede acelerar el giro

Ese cálculo puede cambiar rápido, porque el ministro de Finanzas animó al Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno (GPIF), de 1,8 billones de dólares, a aumentar su exposición a los mercados locales, y un giro del fondo podría arrastrar al resto.

«Si el GPIF lo hace oficial, o vemos en los datos que su asignación a bonos japoneses efectivamente subió, obligará a los demás inversores locales a ajustar también sus carteras», afirmó Paresh Upadhyaya, director de estrategia de mercados de Pioneer Investments.

Con los rendimientos estadounidenses en alza al ritmo de las expectativas de más ajuste por parte de la Reserva Federal, el BOJ puede tener dificultades para seguirle el paso o impulsar un rally sostenido del yen.

«Hasta que eso se estabilice, probablemente no sea buen momento para que el BOJ dé otro paso restrictivo, ni para que el mercado cambiario deshaga posiciones en dólar/yen», dijo Naka Matsuzawa, estratega macro jefe de Nomura Securities.

«Lo que necesitamos es que actores como las aseguradoras de vida empiecen a ver el final de la normalización de tasas del BOJ y repatríen su dinero; eso podría llevar al yen más allá de 150 por dólar. Pero todavía no es el momento», concluyó.

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