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Espacio patrocinadoJapón vuelve a mirar al oro como una oportunidad económica. Empresas nacionales y extranjeras exploran nuevos yacimientos, recuperan metales de residuos urbanos y ensayan métodos para extraerlos del agua. El encarecimiento del metal precioso y la depreciación del yen han renovado el atractivo de actividades que durante años recibieron poca inversión.
El interés reúne proyectos con grados de madurez muy diferentes. Mientras algunas compañías ya procesan cenizas de basura para recuperar oro, abrir una nueva mina exige años de exploración, permisos y preparación. Otras propuestas, como aprovechar el metal disuelto en el mar, todavía deben superar importantes obstáculos económicos.
Hokkaido concentra las expectativas de una nueva mina de oro
La canadiense Irving Resources y JX Advanced Metals trabajan cerca de Omu, en Hokkaido, junto al mar de Ojotsk. En un comunicado publicado el 25 de junio, Irving informó del hallazgo de mineralización de alta ley en Omu Sinter. La compañía aclaró que los resultados no representan necesariamente todo el proyecto y que se requieren más perforaciones.
JX tiene un interés adicional: obtener sílice para su negocio de fundición de cobre. Los depósitos que contienen metales preciosos podrían ofrecerle otra fuente nacional de ese insumo. La combinación del aprovechamiento industrial de la sílice y la recuperación de oro forma parte del atractivo del proyecto.
Sin embargo, la producción comercial no sería inmediata. Según la estimación de un representante de JX, incluso con un desarrollo favorable comenzaría probablemente en la década de 2030. Si prospera, podría convertirse en la primera nueva mina de oro activa de Japón desde Hishikari, inaugurada en Kagoshima en 1985.
Irving también explora cerca de la antigua mina de Yamagano, junto con Sumitomo Corp. y Newmont. Estas iniciativas buscan reactivar una tradición minera que perdió terreno por el agotamiento de yacimientos y las dificultades para atraer inversión.
La minería urbana encuentra valor en las cenizas
La búsqueda de oro también avanza fuera de los yacimientos. Nippon Denko, vinculada a Nippon Steel, utiliza hornos para fundir cenizas procedentes de la incineración de basura y recuperar metales. La empresa cuenta con cuatro instalaciones de este tipo y prevé ampliar el número a siete para 2030.
Pequeños aparatos y tarjetas que terminan mezclados con residuos combustibles pueden contener cantidades mínimas de oro. Según la compañía, el material obtenido al fundir las cenizas contiene una concentración equivalente a diez veces la de un mineral aurífero típico.
Esta actividad amplía el alcance de la minería urbana, habitualmente asociada al reciclaje de aparatos electrónicos. Su expansión combina la recuperación de materiales valiosos con el tratamiento de residuos que de otro modo perderían ese aprovechamiento.
Algas y drones abren nuevas vías de desarrollo
IHI investiga cómo recuperar oro del agua mediante láminas elaboradas con algas de aguas termales. El método permite separar el metal de compuestos que contienen cloro, pero procesar agua de mar resulta costoso por su baja concentración de oro. Por eso, estudia utilizar aguas residuales de minas y fuentes termales.
En Hishikari, Sumitomo Metal Mining incorporó drones con cámaras en septiembre de 2025. Las imágenes permiten observar vetas en zonas inaccesibles para los trabajadores y orientar las voladuras. La compañía prevé trasladar lo aprendido a minas de su cartera en el extranjero.
