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Espacio patrocinadoDurante años, Meta Connect fue el escenario donde Mark Zuckerberg prometía mundos virtuales. En la edición 2026, celebrada el 23 de septiembre en la sede de Menlo Park, el metaverso pasó a un segundo plano y el protagonista fue Muse, el agente de IA personal que la compañía lanzó hace dos semanas.
Según Reuters, Muse acumula millones de descargas en lo que algunos analistas consideran el mayor lanzamiento de una app en Estados Unidos desde la llegada de ChatGPT en 2022. El keynote dejó cinco ideas, y todas empujan en la misma dirección: que Meta deje de depender de las pantallas ajenas y construya su propia puerta de entrada a la vida digital de sus usuarios.
1. La superinteligencia personal llega antes que el metaverso
La frase de la noche fue una rectificación en toda regla. «Está bastante claro que la superinteligencia personal no solo llegará primero, sino que será mucho más grande e importante», afirmó Zuckerberg, que añadió que Meta ha desplazado su foco hacia la construcción de los mejores dispositivos para ella.
Quien pronunció esas palabras es el mismo ejecutivo que en 2021 rebautizó Facebook en honor al metaverso. Cinco años después, la apuesta que dio nombre a la compañía queda como un capítulo dentro de una narrativa mayor.
2. Muse, para miles de millones de personas
Zuckerberg anticipó que en los próximos años Muse crecerá hasta convertirse en la superinteligencia personal que miles de millones de personas usarán para alcanzar sus metas y mejorar sus vidas. La ambición vino acompañada de producto: videochat en vivo, conversaciones de voz en tiempo real con voces personalizables y una dirección de correo propia para el agente de cada usuario.
Meta sumó además socios comerciales como Walmart, Best Buy, Gap, Sephora y Wayfair, mientras Amazon mantiene cerrada la puerta a Muse. Ese detalle revela el verdadero tablero, porque el agente que compra en nombre del usuario se convierte en intermediario entre la marca y el cliente, y quien controla al intermediario controla el acceso.
El mercado ya empezó a descontarlo. Reuters reportó subidas en socios como Shopify y castigo para compañías expuestas a la disrupción, como Booking e Intuit.
3. Cada agente, su propia computadora
Delegar compras, reservas y correos en un agente exige confianza, y Zuckerberg dedicó parte del keynote a la arquitectura que pretende sostenerla. Cada agente funciona sobre Muse Secure VM, una computadora privada y segura, en realidad una máquina virtual dedicada, que aloja tanto al agente como los datos personales del usuario.
El paso siguiente es Muse Confidential VM, que servirá, en palabras de Zuckerberg, para que «ni siquiera Meta pueda ver esa información». El comunicado oficial de Meta detalla el mecanismo: toda la máquina virtual, conversaciones incluidas, quedará cifrada con una clave que solo tendrá el usuario.
La promesa todavía no tiene fecha exacta y Meta la sitúa en algún momento de este año. Hasta entonces, la confidencialidad frente a la propia compañía es un compromiso y no una función disponible.
4. Muse Charm, el «one more thing»
Tras lanzar varias pullas a Apple durante el evento, Zuckerberg recurrió al manual de Steve Jobs para el cierre y presentó Muse Charm, un dispositivo del tamaño de un reloj de bolsillo que da acceso directo a Muse sin pasar por las aplicaciones del smartphone. «Si no llevas gafas, esta será de lejos la forma más rápida de hablar con tu Muse y de mostrarle lo que ocurre a tu alrededor», explicó.
El aparato tiene una pantalla de unas dos pulgadas y corre un sistema operativo nuevo, diseñado por Meta para su propio hardware. Llegará a las tiendas antes de diciembre y su precio aún no está definido.
El movimiento de fondo está en ese sistema operativo. Durante más de una década, Meta distribuyó sus productos a través de tiendas de aplicaciones controladas por Apple y Google, y Charm es su primer intento serio de que el usuario llegue a su agente sin pedirle permiso a nadie.
5. Las gafas, destino natural del agente
Muse también llegará a toda la línea de gafas inteligentes de Meta, aunque la compañía no fue más allá de un «en los próximos meses». La gama presentada en Connect incluye unas gafas de solo audio, sin cámara, un formato que apunta directamente a las críticas por grabar en espacios públicos que acompañan a la categoría desde su nacimiento.
El mapa completo queda así: el teléfono, las gafas, un llavero y, más adelante, un visor de realidad virtual, todos conectados al mismo agente. La pantalla fue el campo de batalla de la era del smartphone, el de la próxima será el agente, y Meta acaba de dejar claro que no piensa alquilarlo.
