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Espacio patrocinadoAsia abre la jornada tironeada por dos fuerzas de signo opuesto. Por un lado, el deshielo comercial entre Estados Unidos y China tras el encuentro Trump-Xi; por otro, una nueva escalada geopolítica en Medio Oriente. El resultado es una sesión de mercados dispares, donde cada plaza parece leer un capítulo distinto de la misma historia.
En las pantallas, el contraste es evidente. El Nikkei 225 avanza un 1,23%, mientras el Hang Seng de Hong Kong se hunde un 1,75%, una brecha llamativa entre dos de los grandes índices de la región. Fuera de la renta variable, el oro sube un ligero 0,34% y el Bitcoin gana un 0,44%, en tanto el petróleo WTI retrocede un 1,60%.
Estados Unidos y China, en el centro
El foco está en la relación entre las dos mayores economías. En un discurso de tono conciliador, Xi Jinping instó a limitar la rivalidad con Estados Unidos y reclamó una «posición correcta» de Washington respecto a Taiwán, además de pedir un control humano sobre la inteligencia artificial. Del otro lado, Trump destacó avances relacionados con el equilibrio comercial.
Esa distensión tuvo una traducción concreta: según Scott Bessent, ambos países acordaron extender la tregua comercial hasta enero. Es un respiro, aunque solo eso: una prórroga, no un acuerdo definitivo. La caída del Hang Seng, en ese contexto, recuerda que el mercado hongkonés sigue especialmente sensible a cualquier señal en el vínculo bilateral.
No todo es acercamiento. Las aerolíneas estadounidenses se oponen al intento de China de sumar más vuelos entre ambos países, un frente menor pero que ilustra cuánta fricción queda todavía por resolver bajo la superficie de la tregua.
Medio Oriente, el otro frente
En paralelo, la geopolítica volvió a tensarse. Arabia Saudita recibió el respaldo de sus aliados mientras los hutíes intensifican sus ataques, un foco que los inversores también siguen de cerca por su capacidad de mover el precio de la energía. El retroceso del WTI convive con esa tensión, una señal de que, por ahora, el mercado no está descontando una interrupción del suministro.
La sesión deja, entonces, dos hilos bajo observación para las próximas horas: si la tregua entre Washington y Pekín se traduce en gestos adicionales que sostengan el ánimo de los mercados, y si la escalada en Medio Oriente termina filtrándose al petróleo. Dos relojes distintos, corriendo a la vez sobre el mismo tablero asiático.
