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Espacio patrocinadoAlibaba presentó este martes lo que describe como «el chip de IA más potente de China», el Zhenwu V900, dentro de un plan mayúsculo para llevar la capacidad global de sus centros de datos por encima de los 20 gigavatios (GW) hacia 2032.
El anuncio, a cargo del consejero delegado Eddie Wu durante la Conferencia Apsara 2026 en Hangzhou, confirma que el gigante del comercio electrónico redobla su apuesta por la infraestructura de inteligencia artificial justo cuando la carrera por construir modelos de frontera -y el andamiaje que los sostiene- se intensifica a ambos lados del Pacífico.
Según Wu, el V900 triplica el rendimiento de su antecesor, y un solo clúster montado sobre el chip puede sostener hasta 500.000 tarjetas para entrenar e inferir modelos de vanguardia, una escala reservada a los desarrollos más exigentes.
Un chip para esquivar los controles de EE.UU.
Desarrollado por T-Head, la filial de diseño de semiconductores del grupo, el V900 se inscribe en el esfuerzo chino por fabricar silicio propio frente a Nvidia, cuyos aceleradores de gama alta siguen vetados para el mercado chino mientras Washington mantiene los controles de exportación.
El chip entrará en producción en masa y llegará al mercado en el primer trimestre de 2027, con 216 gigabytes de memoria y un ancho de banda entre chips de 1.200 GB/s, y formará parte de la próxima generación de supernodos Panjiu junto a otros componentes propios, como la CPU de servidor XuanTie C930.
Los chips Zhenwu ya en circulación acumulan más de 650 clientes en sectores como la automoción, las finanzas, la energía y la manufactura, un despliegue que la firma esgrime como prueba de madurez comercial.
La factura: 56.700 millones y una ampliación de capital
En febrero del año pasado Alibaba comprometió 380.000 millones de yuanes (unos 56.700 millones de dólares) en tres años, y al cierre del trimestre de junio ya había desembolsado 190.000 millones. La cifra queda por debajo de las de los gigantes tecnológicos estadounidenses, pero figura entre los mayores compromisos individuales en infraestructura de IA de una empresa china.
El mes pasado la compañía captó además 80.000 millones de dólares de Hong Kong (unos 10.200 millones de dólares) mediante una colocación de acciones para financiar el gasto, y el papel reaccionó al alza tras conocerse el chip.
Superar los 20 GW supondría un salto notable, dado que Goldman Sachs estimaba el año pasado la capacidad de Alibaba en 3-4 GW, lo que implica sumar cerca de 2 GW anuales.
La analista de Citi Alicia Yap calcula que esos 20 GW podrían generar 160.000 millones de dólares en ingresos de nube externa para 2032, y advierte que el capex seguirá elevado, aunque parte de la capacidad se asegurará vía alianzas y se contabilizará como gasto operativo antes que como inversión.
«Todavía estamos en el Capítulo 1»
Wu defendió la expansión con un argumento de largo alcance, al sostener que la inteligencia maquínica representa hoy menos del 3% de la capacidad humana y que los productos verdaderamente revolucionarios de esta era aún no han llegado.
La compañía enmarca el V900 dentro de una estrategia de pila completa -modelos, chips y nube- que incluye entrenar un nuevo Qwen de entre 5 y 10 billones de parámetros y avanzar hacia la autosuperación recursiva y, en el horizonte, la superinteligencia artificial.
El mensaje choca de frente con los llamados a moderar el ritmo del desarrollo de IA que llegan desde laboratorios de frontera estadounidenses como Anthropic. La semana pasada el presidente rotatorio de Huawei, Eric Xu, defendió una tesis parecida, según la cual las empresas chinas deben acelerar para sentir los mismos riesgos que ya perciben los líderes estadounidenses.
Con la cumbre Xi-Trump de fondo
El calendario no es casual. Las palabras de Wu preceden a la cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump esta semana en Washington, donde la IA figura entre los temas, aunque los analistas no esperan avances en los controles de exportación, las sanciones a empresas chinas ni las restricciones de Pekín a las tierras raras.
Para Simon Woo, de BofA Global Research, el mercado sigue en una fase temprana: «Cualquier empresa puede afirmar que tiene los mejores chips; lo que importa es el impacto comercial, cuántos se despliegan de verdad».
Por ahora, apunta, el entrenamiento global de IA depende de los chips de gama alta estadounidenses, seguidos de las alternativas no estadounidenses, si bien el panorama se diversifica: «De aquí en adelante, los semiconductores de IA serán más variados».
