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Espacio patrocinadoUna investigación de Avast, marca de Gen Digital, advierte que conexiones domésticas a Internet pueden terminar transportando tráfico de terceros sin que sus propietarios lo sepan.
La práctica se apoya en los llamados proxies residenciales: redes que utilizan la dirección IP y el ancho de banda de hogares para encaminar solicitudes externas. El estudio señala que esa infraestructura puede tener usos comerciales legítimos, pero también puede servir para actividades maliciosas.
Entre enero y mediados de septiembre de 2026, Avast detectó 20,8 millones de ataques vinculados al tráfico de proxies residenciales. España figuró entre los diez países en los que se verificaron más amenazas bloqueadas. El comunicado no precisa su puesto dentro de ese grupo ni cuántos hogares españoles participaron en estas redes.
Cómo se incorpora una conexión doméstica
Según la investigación, algunas aplicaciones ofrecen dinero o recompensas a quienes aceptan compartir el ancho de banda que no utilizan.
En otros casos, esa cesión aparece en la letra pequeña o el software llega silenciosamente junto con una VPN gratuita o un programa pirateado. El resultado puede ser el mismo para el dueño de la conexión: parte de su capacidad de red se emplea para transmitir tráfico ajeno mientras el programa funciona en segundo plano.
El hecho de que una red de proxies tenga aplicaciones legales no garantiza que todas las solicitudes que la atraviesan sean inocuas. Avast advierte que un tercero puede aprovechar una dirección IP residencial para realizar actividades dañinas incluso cuando quien proporciona la conexión desconoce lo que ocurre. La apariencia de tráfico originado en un hogar facilita que esas solicitudes se mezclen con el uso local habitual de Internet.
Phishing y publicidad maliciosa entre las detecciones
Dentro de los ataques registrados en el periodo, el phishing fue la categoría más frecuente, con 5,15 millones de detecciones. Le siguieron la publicidad maliciosa, con 1,26 millones, y los troyanos, con 667.000. Las cifras describen ataques asociados al tráfico observado por Avast; no equivalen a una cantidad de personas o viviendas comprometidas.
La empresa también relaciona la demanda de proxies residenciales con herramientas de inteligencia artificial que necesitan recopilar grandes volúmenes de información de Internet mediante scraping.
En ese contexto, una red doméstica podría contribuir a mover solicitudes de recolección de datos sin que el usuario haya advertido que comparte su conexión. El comunicado presenta esta demanda como otro motivo para prestar atención al software instalado en casa.
Señales que pueden aparecer en la navegación
Una dificultad para detectar el problema es que el programa puede ejecutarse de forma silenciosa. Avast menciona como posibles señales la aparición inesperada de CAPTCHAs o avisos de que se está usando una VPN, fallos de inicio de sesión y comprobaciones de fraude sin una causa clara. También cita alertas del proveedor de Internet por uso indebido y una caída inexplicable de la velocidad de conexión.
Estas señales pueden llamar la atención del usuario, aunque por sí solas no identifican qué aplicación está generando el tráfico. La investigación pone el foco en una circunstancia menos visible que un mensaje de error: el empleo de una IP doméstica por otras personas o servicios. Ese uso puede pasar inadvertido mientras la conexión continúa funcionando aparentemente con normalidad.
