Bank of America advierte que la burbuja de las acciones de IA es mayor de lo que se pensaba

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El auge de las acciones de inteligencia artificial (IA) en los mercados financieros alcanzó proporciones históricas tras superar hitos que recuerdan a las grandes crisis del pasado.

Según un informe publicado este jueves por Michael Hartnett, estratega de Bank of America, el panorama actual genera serias dudas. El índice de semiconductores SOX cotiza un 62% por encima de su media móvil de 200 días.

Este diferencial duplica el margen registrado por el Dow Jones antes del Lunes Negro de 1987 y del Martes Negro de 1929, remarca el trabajo citado por CNBC. Asimismo, la cifra supera la brecha del 55% que exhibió el Nasdaq previo al estallido de la burbuja Dotcom en el año 2000. El comportamiento actual de los precios refleja un optimismo desmedido por parte de los inversores.

Las acciones de empresas de chips como Micron, Advanced Micro Devices y SK Hynix comenzaron a mostrar un comportamiento parabólico desde marzo. Hartnett describió este escenario señalando la combinación de una acción de precios exponencial y una concentración de mercado extrema. Para el estratega, estos factores explican por qué un avance descontrolado es el nuevo consenso básico.

Por su parte, la economista Ann Pettifor afirmó al citado medio que la necesidad de acumular capital masivo respalda la teoría de una burbuja financiera.

Múltiples bancos de Wall Street estiman que la inversión global en infraestructura de inteligencia artificial superará el billón de dólares el próximo año. Este volumen de gasto presiona los presupuestos de las corporaciones tecnológicas y genera temores sobre la sobriedad de las acciones de IA.

Expertos debaten el impacto real de la inversión tecnológica actual

No todos los analistas coinciden en que la escala de la infraestructura de inteligencia artificial sea la mayor de la historia económica. Robin Wigglesworth, editor de Financial Times, comparó este fenómeno con el auge ferroviario ocurrido durante la década de 1860 en Estados Unidos. Según su visión, aquella expansión tuvo una emisión de deuda mucho mayor si se ajusta proporcionalmente al PIB.

Wigglesworth explicó en un podcast que los bonos ferroviarios de la época equivaldrían a unos 10 billones de dólares de la actualidad. Bajo esa lógica, el analista describió la inversión actual en inteligencia artificial como un elemento menor frente a transformaciones previas. A pesar de las opiniones encontradas, el debate sobre la sostenibilidad del sector continúa abierto.

Otros especialistas reconocen la existencia de una burbuja especulativa pero descartan que las consecuencias a largo plazo sean totalmente destructivas.

El autor Derek Thompson recordó que tecnologías revolucionarias como la electricidad y la banda ancha también atravesaron fases de sobreconstrucción dolorosas. Sin embargo, esos mismos procesos especulativos terminaron transformando la estructura económica de las naciones.

Es poco probable que la inteligencia artificial sea la primera tecnología disruptiva que esquive una corrección severa de mercado próximamente. No obstante, una diferencia clave respecto a crisis anteriores es que las empresas del sector ya reportan ingresos materiales reales. Esta generación de flujo de caja ofrece un soporte financiero ausente en la era de las Dotcom.

Los ingresos de la nube mitigan los temores de Wall Street

Los informes del primer trimestre fiscal de las principales empresas de computación en la nube trajeron un alivio temporal para los inversores. Alphabet reportó un incremento anual del 63% en sus ingresos de almacenamiento, superando ampliamente las estimaciones previas de los analistas.

Por su parte, la división AWS de Amazon registró una expansión del 28%, alcanzando ventas por $37.590 millones.

Microsoft también exhibió un crecimiento sólido del 40% en su negocio de nube, impulsado por la integración de herramientas de Azure.

Estos resultados demuestran que la demanda de capacidad computacional para inteligencia artificial se traduce en contratos comerciales vigentes hoy en día. Sin embargo, la concentración de las ganancias en pocas empresas de semiconductores genera vulnerabilidades estructurales.

Un informe de la firma Piper Sandler advirtió sobre una divergencia preocupante entre el índice S&P 500 y la participación general. Mientras el mercado alcanza máximos históricos, el número de empresas cuyas acciones caen supera a las que registran avances diarios. Esta falta de amplitud sugiere que el actual mercado alcista depende excesivamente del rendimiento del sector tecnológico.

En líneas generales, la inteligencia artificial impulsa los índices a niveles récord bajo una estructura que recuerda a eventos financieros de gran volatilidad.

Los analistas recomiendan mantener la cautela ante la posibilidad de un ajuste técnico en las valoraciones de las empresas de semiconductores. El futuro de la tendencia dependerá de que los ingresos sigan justificando el gasto de capital.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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