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El robo de Upbit no será el fin de las criptomonedas

¿El reciente robo a Upbit supone un fin para el mercado de las criptomonedas? Seguramente que no, y te contamos el por qué.

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El pasado 27 de noviembre saltaba la noticia: al parecer, el CEO del exchange de criptomonedas Upbit iba a confirmar el robo de 342.000 ethers de sus fondos.

El rumor, luego convertido ya en certeza, comenzó a llegar a todos los actores del mercado interesados en invertir en Ethereum. Y lo cierto es que no era para menos: se habían perdido casi 50 millones de dólares en ethers. La cantidad del robo y la naturaleza de éste suponían una cantidad suficiente para hacer temblar la valoración de cualquier criptomoneda, incluso el BTC.

Sin embargo, el precio del proyecto Ethereum no ha caído de la manera estrepitosa que muchos estaban imaginando. Y en este preciso momento la pregunta no puede ser otra que por qué. ¿Por qué un robo de casi 50 millones de dólares no supone un efecto devastador en la valoración de una criptomoneda? Quizás, porque esta tecnología ha llegado para quedarse.

Robos de criptomonedas

En parte, el robo en exchanges de criptomonedas por parte de hackers experimentados ha sido una constante desde el nacimiento y comienzo de la popularidad de este tipo de divisas electrónicas. Quizás, antes del sonado robo de Upbit, el último ataque de magnitud fue uno que, de hecho, tuvo un impacto más potente y cuantioso: el de Coincheck. El robo en aquel enero de 2018 estuvo valorado en nada menos que 350 millones de dólares.

Aunque, quizás, de todos los ocurridos, el que ha marcado la historia de las criptomonedas ha sido el hackeo de Mt. Gox. Con base en Tokio, esta compañía controlaba a finales del 2013 alrededor del 70% de todas las operaciones con Bitcoin que se producían en el mundo.

Un hackeo de 850.000 BTC y la consecuente pérdida de un valor de 450 millones de dólares -el 6% de las existencias de Bitcoin a principios de 2014-hizo que la compañía se fuese a la bancarrota.

Así pues, parece que el robo de Upbit -recordemos que tan solo valorado en torno a los 50 millones de dólares- no va a acabar ni con Ethereum ni con cualquier otro de los proyectos de criptomonedas. Si ni el desastre de Mt Gox lo hizo, ¿por qué iba a hacerlo este?

Robados sí, pero no desaparecidos

Parte de la lógica detrás del hecho de que una pérdida así no afecte sobremanera al precio de las criptomonedas está, por una parte, en su propia naturaleza. Para empezar, las criptomonedas es imposible que desaparezcan.

Aunque alguien las piratee, ellas seguirán ahí, visibles para todo el mundo, abiertas a que cualquiera siga la trayectoria que han tomado desde que se produjo su robo. Y es más, el propio hacker podrá utilizarlas sin que nadie pueda desvelar su identidad, tal y como ha ocurrido en el caso de Upbit.

Esta característica única de las criptomonedas provoca que esas divisas se puedan seguir utilizando independientemente de que hayan sido robadas o no. Jamás desaparecen. Y, por ello, también es muy difícil que su precio se desplome repentinamente, a no ser que sea por un caso de reputación o de percepción pública de este elemento.

Los exchanges, los más perjudicados

Al final, mercados como Mt. Gox o Upbit suelen ser los más afectados por este tipo de robos y, también, los que suelen acabar pagando los platos rotos de cualquier hackeo. Por ejemplo, Upbit tendrá que reponer de su bolsillo el valor de los ethers robados y, como ya dijimos, el asalto a Mt. Gox fue el principal y único motivo por el cual el mayor controlador de criptomonedas a finales de 2013 se fuese a la quiebra a principios de 2014.

Así pues, por mucho que desde los sectores más críticos con las criptomonedas se quiera señalar a estos casos como un motivo más por el cual nadie debería invertir en ellas, lo cierto es que la mala reputación que se le quiere crear no afectará tanto al sector.

Igual que los atracos de Bonnie y Clyde no acabaron ni con el dinero ni con el capitalismo, tampoco los asaltos de Mt. Gox o Upbit supondrán el fin del negocio de las criptomonedas.

O, al menos, eso es lo que la corta historia de las criptomonedas nos ha contado hasta ahora.

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