Blake Mackenzie, un estudiante de 12 años de Newcastle, ganó la categoría juvenil del Australian Poetry Slam 2026 con Dear ChatGPT, un poema de unos 90 segundos que cuestiona el lugar de la inteligencia artificial en la vida de los chicos. Lo presentó el 25 de octubre en la final nacional celebrada en la Ópera de Sídney, donde la palabra hablada convirtió una inquietud escolar en el centro de una conversación pública.
La crónica de The Guardian cuenta que Mackenzie escribió la pieza apenas un día antes de la final y que no recurrió a la IA para hacerlo. Los resultados oficiales lo reconocen como campeón juvenil, junto con Bivor, ganador de la categoría adulta. Son dos distinciones dentro del mismo certamen: el título del joven no implica que haya competido en una única categoría contra todos los participantes.
Un poema que interroga la relación con ChatGPT
Dear ChatGPT aborda la soledad, la dependencia de las respuestas automáticas y el costo ambiental de la tecnología. Mackenzie se inspiró en cómo algunos compañeros emplean asistentes para resumir los capítulos de los libros que leen en clase. A su juicio, ese atajo puede reemplazar una experiencia de lectura que, en ciertos casos, llevaría un tiempo parecido al de revisar el resumen generado.
La crítica del poema nace de la experiencia y las preguntas de su autor, no de una investigación científica sobre todos los efectos de la IA. En una entrevista posterior, el estudiante explicó que le preocupa el consumo de agua asociado a los centros de datos y la facilidad con la que las herramientas digitales pueden ocupar espacios reservados a la conversación, el estudio y la amistad.
Una final nacional decidida en el escenario
El Australian Poetry Slam celebró su vigésima segunda edición después de organizar 65 rondas en 60 ciudades y localidades, de las que salieron 16 finalistas. En la Ópera de Sídney, diez jueces elegidos al azar entre el público puntuaron las actuaciones. La organización identificó a Mackenzie como el poeta juvenil mejor calificado y a Bivor como vencedor adulto.
Mackenzie llegó a la última ronda con otro texto, I Love My Country, dedicado a las desigualdades y el racismo en Australia. Solo después presentó Dear ChatGPT. La combinación muestra una escritura interesada por asuntos que afectan a su generación más allá de la tecnología, con una mirada crítica sobre su país y sobre la vida cotidiana en línea.
Su profesora lo animó a inscribirse y lo acompañó en las etapas previas. El propio estudiante atribuyó parte de su trayectoria a ese apoyo: había empezado con un poema escrito en clase y siguió avanzando hasta la final. Escribió la pieza ganadora el día anterior, tras practicar escritura y expresión oral.
Lo que abre su triunfo
Los dos campeones compartirán un paquete de oportunidades para participar en festivales de escritura y poesía durante el próximo año. Para Mackenzie, la victoria ofrece una plataforma desde la cual seguir hablando de los temas que afectan a personas de su edad; para el certamen, confirma que una voz joven puede sostener una crítica pública sin necesitar respuestas prefabricadas.
La historia deja una pregunta que trasciende el escenario: qué habilidades queremos conservar cuando una herramienta puede producir texto de inmediato. El premio no resuelve ese debate ni prueba que toda ayuda tecnológica sea perjudicial, pero sí muestra cómo un adolescente puede convertir sus dudas sobre ChatGPT en una obra propia, escuchada y reconocida por el público.
