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Espacio patrocinadoEl mercado de stablecoins en euros vive el mejor año de su historia, y buena parte del mérito tiene nombre regulatorio. Según el informe anual de la firma de pagos Decta, las ocho stablecoins en euros que cumplen con MiCA pasaron de 295,6 millones a 673,9 millones de dólares de capitalización entre fines de junio de 2025 y fines de junio de 2026, un salto del 128%.
La cifra impresiona hasta que se la pone al lado del dólar. A comienzos de 2026 el mercado total de stablecoins rondaba los 305.000 millones de dólares, con el 99% denominado en esa moneda, según los datos que difundió el consorcio bancario Qivalis al presentar su proyecto. El euro on-chain sigue siendo una fracción marginal de un mercado que habla en dólares.
El efecto MiCA
MiCA ordenó el tablero antes de agrandarlo. Seis de las stablecoins en euros que Decta seguía en 2025 quedaron fuera del campo, entre ellas EURT, de Tether, discontinuada a fines de 2024, junto con varios tokens descentralizados o algorítmicos que no pueden cumplir la exigencia de un emisor regulado y un respaldo 1:1 en moneda fiduciaria.
El espacio lo ocupó EURC, de Circle, cuya capitalización media semanal pasó de 205,1 millones a 430,4 millones de dólares. El crecimiento más veloz, sin embargo, fue el de EURCV, el token de SG-Forge, filial de Société Générale, que casi triplicó su tamaño hasta 137,8 millones, mientras EURI, emitida a través de Banking Circle, llegó al tercer puesto con 51,1 millones apenas cinco meses después de empezar a reportar.
Para el mercado, el dato más revelador es que la concentración cede. La participación de EURC en el volumen negociado bajó a lo largo del año, señal de que el crecimiento dejó de depender de un solo emisor.
Los bancos entran al juego
La próxima prueba llega desde el corazón de la banca europea. Qivalis, la sociedad con sede en Ámsterdam fundada por entidades como ING, BNP Paribas, UniCredit, CaixaBank y BBVA, reúne ya a 37 bancos de 15 países. Prepara una stablecoin en euros bajo MiCA para el segundo semestre de 2026, sujeta a la licencia de institución de dinero electrónico que tramita ante el banco central de los Países Bajos.
Si esa aprobación llega, el segmento sumará por primera vez un emisor respaldado por la red de distribución de buena parte de la banca continental, una ventaja que ni Circle ni los emisores de nicho están en condiciones de igualar.
La brecha con el dólar
La distancia con el dólar no es solo de tamaño, sino de naturaleza. El dólar digital responde a una demanda que Europa no puede replicar, la de millones de ahorristas y empresas de mercados emergentes, América Latina incluida, que buscan en USDT y USDC un refugio frente a sus propias monedas. A eso se suma que la liquidez de las finanzas descentralizadas se construyó alrededor de los tokens en dólares.
El euro on-chain juega, por ahora, otro partido, el de los pagos entre empresas, la liquidación institucional y la tesorería de compañías europeas que prefieren no asumir riesgo cambiario, un mercado real pero de otra escala.
Qué mirar
El primer catalizador es la licencia de Qivalis, que definirá si el lanzamiento llega antes de fin de año. El segundo es el euro digital. El BCE seleccionó el 14 de julio a 36 proveedores de pago para un piloto de doce meses que comenzará en el segundo semestre de 2027, mientras el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión siguen negociando la ley que le daría base legal. Si prospera, será una alternativa pública que competirá por el mismo terreno que las stablecoins privadas.
Hay además un matiz técnico que conviene no perder de vista al leer cualquier récord: Decta mide el segmento en dólares, de modo que las cifras suben o bajan también con el EUR/USD.
MiCA le dio al euro on-chain lo que el dólar digital tardó años en conseguir, reglas claras y emisores confiables. Lo que ninguna regulación puede fabricar es demanda, y mientras el mundo siga ahorrando y operando en dólares, el euro crecerá rápido, pero desde una base pequeña.
