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Espacio patrocinadoEl reciente retroceso en el precio del oro no sería motivo suficiente para liquidar posiciones, según Morgan Stanley. Los estrategas de la entidad consideran que la demanda física, las tensiones fiscales y una eventual moderación de los rendimientos continúan ofreciendo respaldo al metal precioso. Amy Gower, estratega de la firma, destacó tres factores fundamentales que podrían sostener su cotización durante los próximos meses.
Esta semana, los contratos futuros del oro retroceden un 3,17% hasta situarse alrededor de los $4.183 por onza. Por su parte, el precio al contado se mantiene cerca de los $4.150. Este movimiento se produce después de una fuerte corrección asociada, entre otros factores, al aumento de los rendimientos de los bonos.
A pesar de acumular una caída mayor al 10% durante los últimos seis meses, Morgan Stanley considera que el trasfondo estructural continúa siendo favorable. En primer lugar, la demanda física global mantiene un importante dinamismo. Los bancos centrales, por ejemplo, registraron compras netas de 23 toneladas métricas durante julio.
China y Polonia estuvieron entre los principales compradores oficiales, con adquisiciones de 20 y 8 toneladas, respectivamente. Además, las importaciones totales de oro de China superaron las 1.000 toneladas métricas durante los primeros ocho meses del año. Para Morgan Stanley, esta demanda proveniente de bancos centrales y del mercado asiático constituye uno de los principales factores de respaldo para el metal.
Factores clave que respaldan el precio del oro en los mercados internacionales
En segundo lugar, la preocupación sobre la sostenibilidad de la deuda pública mundial continúa ofreciendo argumentos a favor del oro como activo de cobertura. Actualmente, los elevados rendimientos de los bonos compiten directamente con el metal precioso, que no genera intereses. Sin embargo, una eventual moderación de esas tasas podría modificar esta relación.
Una caída en los rendimientos de la deuda reduciría el costo de oportunidad de mantener oro y podría favorecer nuevamente la demanda del metal. En tercer lugar, Morgan Stanley señala la evolución del conflicto geopolítico en Medio Oriente y su efecto sobre los precios de la energía como otro factor relevante.
Una eventual distensión podría presionar a la baja el precio del petróleo y contribuir a moderar las expectativas de inflación. Aunque las exportaciones marítimas de crudo desde la región han mejorado recientemente, la situación continúa siendo sensible a cualquier cambio en las tensiones geopolíticas.
De este modo, una reducción sostenida de los precios energéticos podría aliviar parte de las presiones inflacionarias globales. Esto, a su vez, podría reducir las expectativas de tasas elevadas durante más tiempo y limitar el avance de los rendimientos de la deuda soberana, un escenario que históricamente resulta más favorable para el oro.
Finalmente, Morgan Stanley identifica la zona de los $4.000 por onza como una referencia importante para el metal. Los estrategas consideran que este nivel podría ofrecer soporte si reaparecen episodios de volatilidad. Desde esta perspectiva, la reciente corrección no altera necesariamente los argumentos estructurales que respaldan al oro.
Perspectiva de inversión de cara al cierre de año
De cara al último trimestre de 2026, Morgan Stanley mantiene una visión favorable para el oro en un horizonte de aproximadamente 12 meses. Aunque las próximas decisiones de la Reserva Federal podrían generar volatilidad, la entidad considera que varios de los factores estructurales que respaldan al metal permanecen vigentes.
En líneas generales, la combinación de compras de bancos centrales, riesgos fiscales, posibles cambios en los rendimientos y la incertidumbre geopolítica continúa ofreciendo respaldo al oro. No obstante, su evolución dependerá también de las próximas decisiones de política monetaria, la inflación y el comportamiento del dólar.
