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Espacio patrocinadoLa posibilidad de una recesión en la economía global parece cada vez más cercana tras los recientes acontecimientos en Medio Oriente. En particular, el avance de las milicias hutíes en Yemen modificó de forma significativa el equilibrio del conflicto y otorgó a Irán una herramienta adicional de presión geopolítica. Este escenario ha provocado fuertes subidas en el mercado de hidrocarburos, con potenciales consecuencias para la economía mundial.
En particular, el precio del petróleo Brent supera los $105 por barril, mientras que el WTI se mantiene por encima de los $101, según oilprice.com. El CEO de Chevron, Mike Wirth, afirmó recientemente a The Guardian que las reservas globales de crudo liberadas desde febrero están prácticamente agotadas y que «es difícil visualizar un escenario futuro en el que los precios retrocedan con rapidez».
El agotamiento de las reservas y el estancamiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán configuran un escenario especialmente complejo. A esto se suma el avance de los hutíes, que lograron controlar la región del puerto de Mokha, a orillas del Mar Rojo, tras una ofensiva rápida. El área incluye numerosas localidades y las islas de Perim, Gran Hanish y Pequeña Hanish, ubicadas en el Estrecho de Bab el-Mandeb.
En términos simples, el control del Estrecho de Ormuz por parte de Irán y del Estrecho de Bab el-Mandeb por parte de sus aliados hutíes aumenta considerablemente la presión sobre las principales rutas comerciales de la región. Aunque los hutíes aseguran que el tráfico marítimo general no se encuentra restringido, sí mantienen limitaciones sobre las operaciones relacionadas con Arabia Saudita, uno de sus principales adversarios.
Los factores que empujan hacia una posible recesión global
Una interrupción significativa de las exportaciones de Arabia Saudita, uno de los principales productores y exportadores de petróleo del mundo, supondría un fuerte golpe para los mercados internacionales. Los rebeldes de Ansar Alá no solo han amenazado con ampliar la presión, sino que ya se registraron ataques contra infraestructura energética crítica vinculada con el reino saudita.
Un oleoducto saudita clave para transportar petróleo desde la zona del Golfo hacia el Mar Rojo fue alcanzado. Además, los hutíes utilizaron misiles balísticos de origen iraní para dañar al menos otras dos infraestructuras. Las alertas por posibles ataques aéreos en Arabia Saudita se mantienen de forma recurrente, según medios especializados.
La reparación de los oleoductos podría requerir varias semanas, mientras que las reservas disponibles para mantener operativa esa ruta podrían agotarse en menos de 7 días, según distintos reportes. Esto convierte al mercado petrolero en uno de los principales focos de riesgo para la economía mundial. Si no se alcanza una salida negociada al conflicto, nuevos ataques podrían provocar daños aún mayores en la infraestructura energética saudita.
La continuidad de la guerra aumenta las probabilidades de que el precio del petróleo alcance nuevos máximos desde los niveles actuales. Considerar los $100 por barril como un posible piso local permite dimensionar la magnitud del riesgo que enfrenta la economía global.
En este contexto, el precio del galón de gasolina en Estados Unidos alcanzó por primera vez los $6. Además, la Reserva Federal se prepara para aplicar una subida de las tasas de interés con el objetivo de contener los efectos del repunte inflacionario asociado con el encarecimiento de la energía y las tensiones geopolíticas.
La retórica se intensifica entre los enemigos
Mientras Medio Oriente atraviesa una escalada militar y los mercados sufren sus consecuencias, ninguno de los principales actores del conflicto parece dispuesto a reducir la tensión. Washington mantiene una fuerte presión mediante restricciones comerciales sobre Irán y confía en que estas medidas terminen debilitando la posición de Teherán.
Recientemente, el presidente Donald Trump aseguró que desde Irán están solicitando un acuerdo para poner fin a la guerra. Sin embargo, considerando las declaraciones públicas de las autoridades iraníes y la evolución del conflicto durante los últimos 7 meses, esa interpretación continúa siendo motivo de disputa entre ambas partes.
Desde el bando iraní también se mantiene una retórica elevada. Según la agencia FARS, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, afirmó que no habrá negociaciones hasta que se cumplan las condiciones establecidas por Irán.
Por su parte, Arabia Saudita y las fuerzas del gobierno yemení bajo su influencia intentan contener el avance de los hutíes. Sin embargo, los ataques realizados contra las posiciones enemigas todavía no han permitido establecer una línea defensiva sólida desde la cual intentar recuperar parte del territorio perdido.
