El costo teórico de un ataque cuántico contra Bitcoin y Ethereum sigue reduciéndose, según estudio

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Los recursos necesarios para ejecutar una etapa clave de un eventual ataque cuántico contra Bitcoin y Ethereum se redujeron considerablemente. La revelación proviene de una investigación desarrollada por decenas de especialistas en computación cuántica y criptografía. Los resultados mejoran de forma significativa algunas de las estimaciones publicadas anteriormente por Google Quantum AI.

Los investigadores optimizaron la suma de puntos en curvas elípticas, una operación matemática que se repite numerosas veces dentro del algoritmo de Shor. Este algoritmo cuántico podría, en teoría, utilizarse para derivar claves privadas a partir de determinadas claves públicas expuestas. Tanto Bitcoin como Ethereum utilizan la curva criptográfica secp256k1, precisamente el objetivo analizado por el estudio.

La investigación se desarrolló mediante el desafío abierto ECDSA.Fail, impulsado por Eigen Labs. Más de 100 participantes, apoyados por agentes de programación basados en IA, trabajaron durante aproximadamente dos meses para optimizar los circuitos.

El proyecto consiguió reducir un 86,1% la métrica combinada de costo computacional Q×T respecto del punto de partida utilizado por el desafío y logró un resultado más de un 50% inferior al umbral publicado anteriormente por Google, aunque las metodologías de medición no son completamente equivalentes.

Es importante aclarar que estos resultados no representan una amenaza inmediata para los activos almacenados en las blockchains de Bitcoin y Ethereum. Ninguna computadora cuántica disponible actualmente cuenta con los recursos necesarios para ejecutar un ataque completo de estas características.

Sin embargo, el estudio muestra que las mejoras de software también pueden reducir los requisitos necesarios y refuerza el debate sobre la transición futura hacia sistemas criptográficos resistentes a la computación cuántica.

El papel de la Inteligencia Artificial y la optimización de circuitos para un ataque cuántico contra Bitcoin

El mejor circuito registrado al cierre de los datos del estudio utilizó 1.151 qubits lógicos y aproximadamente 1.3 millones de puertas Toffoli. Esto produjo un puntaje Q×T cercano a 1.496 millones, considerablemente inferior al punto de partida de aproximadamente 10.75 millones. Después del cierre formal del estudio, nuevas optimizaciones redujeron todavía más este indicador hasta cerca de 1.259 millones.

El uso de agentes de IA desempeñó un papel relevante en la búsqueda de pequeñas mejoras, pruebas de código y evaluación automática de diferentes diseños. Entretanto, los investigadores humanos dirigieron el proceso, plantearon cambios estructurales y evaluaron las propuestas más prometedoras. Este trabajo conjunto demuestra el potencial de combinar Inteligencia Artificial con investigación humana en problemas técnicos que pueden verificarse automáticamente.

Por otro lado, los expertos aclaran que el experimento no representa un ataque completo contra ECDSA ni incluye todos los costos necesarios para operar una computadora cuántica tolerante a fallos.

La investigación se concentra principalmente en la suma de puntos de curvas elípticas, uno de los componentes importantes del algoritmo de Shor. Un ataque real requeriría integrar numerosas etapas adicionales y asumir los enormes costos asociados con la corrección de errores y el hardware físico.

A pesar de estas limitaciones, el resultado demuestra que el riesgo cuántico no depende exclusivamente del desarrollo de máquinas más potentes. Las mejoras algorítmicas y de software pueden reducir considerablemente los recursos necesarios para realizar determinados cálculos. Por ello, la preparación de sistemas criptográficos resistentes a la computación cuántica continúa ganando importancia dentro de la industria.

Implicaciones para la seguridad de la tecnología blockchain

Uno de los principales riesgos a largo plazo se concentra en las direcciones de Bitcoin cuyas claves públicas ya han sido reveladas en la blockchain. Un futuro ordenador cuántico suficientemente avanzado podría intentar utilizar esa información para reconstruir la clave privada mediante el algoritmo de Shor. Sin embargo, alcanzar esa capacidad todavía requiere avances significativos tanto en hardware como en corrección de errores cuánticos.

Por esta razón, investigadores y desarrolladores estudian desde hace años posibles mecanismos de migración hacia esquemas criptográficos poscuánticos. Los avances recientes en computación cuántica, junto con las mejoras de eficiencia mostradas por investigaciones como ECDSA.Fail, refuerzan la necesidad de preparar esta transición con suficiente anticipación.

El desafío no consiste únicamente en desarrollar nuevas firmas resistentes, sino también en migrar de forma segura los fondos y sistemas existentes antes de que una computadora cuántica capaz de comprometer la criptografía actual llegue a existir.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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