Wall Street cerró en rojo este martes, arrastrado por un petróleo que no deja de subir. El encarecimiento de la energía volvió a encender el temor a la inflación y desplazó el foco hacia el IPC -el índice de precios al consumidor- que Estados Unidos conocerá esta semana, a las puertas de la reunión de la Reserva Federal.
El petróleo, otra vez en el centro
El crudo fue el protagonista de la jornada. El WTI avanzó un 2,43% hasta los $ 93,70, en una escalada que mantiene la presión sobre los costos y reaviva la preocupación por la inflación. La lógica es directa: una energía más cara se filtra al resto de los precios, complica la tarea de los bancos centrales y enfría el apetito por el riesgo. Ese fue el hilo que tensó al mercado durante toda la sesión.
Aversión al riesgo, pero sin pánico
El repliegue fue generalizado, aunque ordenado. Los tres grandes índices cerraron en negativo, con el Dow Jones como el más castigado (-1,17%), seguido por el S&P 500 (-0,58%) y un Nasdaq que resistió algo mejor (-0,32%).
El movimiento se extendió a otros activos: el Bitcoin cayó un 1% hasta los $ 78.450 y el oro retrocedió un 1,55% hasta los $ 4.407, un comportamiento llamativo porque el metal suele actuar como refugio y esta vez cedió junto con el resto, señal de que los inversores redujeron exposición en varios frentes a la vez.
Aun así, no hubo miedo extremo: el VIX, que mide la volatilidad esperada, subió apenas un 1,3% hasta 15,50, lejos de los niveles de una sesión de pánico.
La inflación pasa al centro
Con la energía otra vez al alza, los próximos datos de inflación de Estados Unidos ganan peso. Esas cifras, que se conocerán a finales de esta semana, pueden mover las expectativas sobre la política monetaria justo antes de la reunión de la Reserva Federal prevista para la próxima semana: un registro más caliente reforzaría el argumento de una postura más restrictiva, mientras que uno más frío aliviaría esa presión.
El desenlace queda abierto. Los datos de inflación serán la siguiente gran prueba para saber si la presión del petróleo empieza a alterar las expectativas sobre la Fed, o si el mercado logra digerir el encarecimiento de la energía sin cambiar el guion.
