La economía de Corea del Sur creció un 1% entre julio y septiembre frente al trimestre anterior, impulsada por la demanda de semiconductores y equipos vinculados a la inteligencia artificial.
La primera estimación del Banco de Corea muestra una aceleración respecto del 0,6% registrado entre abril y junio. Sin embargo, el consumo privado retrocedió y dejó al descubierto una recuperación desigual entre las grandes exportadoras y los hogares.
La nota de Nikkei Asia detalla que las exportaciones aumentaron un 2,3% y la inversión en instalaciones avanzó un 4,1% durante el tercer trimestre. Ambas cifras corresponden a variaciones frente al período previo, al igual que el dato de crecimiento del producto interno bruto, y todavía pueden revisarse cuando se publique una estimación más completa.
Los semiconductores empujan la actividad
Los envíos de chips, maquinaria y equipos eléctricos fueron los principales motores de las ventas al exterior. Al mismo tiempo, las empresas ampliaron su capacidad productiva con nuevas inversiones en equipamiento para fabricar semiconductores. La combinación explica por qué un ciclo global de gasto en infraestructura de IA puede traducirse en crecimiento para una economía con un peso elevado de la industria tecnológica.
El repunte no depende solo de vender más componentes terminados: construir y equipar fábricas también impulsa la demanda de maquinaria, servicios y trabajo especializado. Esa conexión ayuda a entender el 4,1% de avance en la inversión en instalaciones. No obstante, la fortaleza de un sector exportador no garantiza que el poder adquisitivo de todos los hogares mejore al mismo ritmo.
El consumo privado rompe la tendencia positiva
Mientras las exportaciones crecían, el gasto de los hogares bajó un 0,2% por menores compras de bienes y servicios. El consumo del gobierno, en cambio, subió un 1,9%. El contraste importa porque una recuperación sostenida suele requerir que la demanda interna acompañe a la producción dirigida al exterior, especialmente cuando las familias enfrentan presiones sobre su presupuesto cotidiano.
El Instituto de Desarrollo de Corea ha advertido que los beneficios del crecimiento no llegan todavía de manera amplia a los hogares. La debilidad de los salarios subyacentes y el encarecimiento de insumos, incluido el petróleo, limitan la capacidad de compra. Por eso, una cifra positiva de PIB puede convivir con una percepción menos favorable de la situación económica entre los consumidores.
Inflación, deuda y vivienda condicionan la respuesta
El Banco de Corea mantuvo la tasa de referencia en el 3% en su decisión del 22 de octubre. La entidad señaló que la actividad seguía apoyada por exportaciones e inversión, pero que la inflación rondaba el 3% y persistían riesgos para la estabilidad financiera. También vigila el endeudamiento de los hogares y los precios de la vivienda en Seúl y sus alrededores.
El banco central espera que el consumo se recupere gradualmente si mejoran los ingresos, aunque reconoce incertidumbre sobre la duración del auge de semiconductores y su transmisión al resto de la economía. Los resultados de este trimestre refuerzan esa pregunta: cuánto del impulso exportador llegará a los hogares antes de que cambie el ciclo internacional.
Por ahora, el dato preliminar confirma una expansión más rápida que la del segundo trimestre, con los chips como soporte principal. También muestra su límite inmediato: el gasto privado se contrajo. Seguir ambas variables permitirá distinguir si Corea del Sur avanza hacia un crecimiento más equilibrado o continúa dependiendo, sobre todo, del mercado mundial de tecnología.
