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Espacio patrocinadoEl won surcoreano se mantiene firme frente al dólar y ya cotiza en su nivel más sólido desde fines de octubre de 2025, un movimiento que en el mercado Forex encendió las alarmas sobre una posible intervención coordinada entre Seúl y Tokio.
La divisa acumuló un avance cercano al 7% en julio, una apreciación abrupta que pocos atribuyen únicamente a la fuerza de los fundamentos y que apunta a una mano oficial detrás del volante.

Una intervención con motivo comercial
El trasfondo de la maniobra tiene un nombre concreto: el déficit comercial de Estados Unidos con Corea del Sur. Ese desequilibrio alcanzó los 56.400 millones de dólares el año pasado -el doble que hace una década- y ya sumaba 27.300 millones a mayo de este año, empujado por una demanda de semiconductores que dispara las exportaciones coreanas hacia territorio estadounidense.
En ese contexto, una intervención buscaría descomprimir la tensión: según Takahiro Hori, economista sénior de mercado en Mizuho Bank, la motivación pasa por la preocupación de Washington ante un déficit que se ensancha por la debilidad del won.
La sospecha se robusteció por el momento elegido. Japón ejecutó una intervención de compra de yenes el jueves y, esa misma jornada, el won también se apreció frente al dólar, una coincidencia que la agencia surcoreana Yonhap interpretó como una posible acción simultánea de ambas autoridades.
La lógica es de escala: Corea del Sur cerró 2025 con reservas de divisas por 428.000 millones de dólares, alrededor de un tercio de las japonesas, de modo que sumar fuerzas con Tokio multiplica el impacto de cada disparo. «Al unirse a Japón, podrían potenciar la efectividad de su intervención», resumió Yuji Saito, asesor ejecutivo en SBI FX Trade.
SK Hynix y el giro de los extranjeros
Más allá de la mano oficial, el won encontró apoyo en un flujo de capitales que juega a su favor. El fabricante de semiconductores de memoria SK Hynix debutó en Nasdaq el 10 de julio y levantó 26.500 millones de dólares, fondos cobrados en moneda estadounidense que la compañía anunció que convertiría a won para financiar la construcción de fábricas y otros proyectos dentro del país.
Esa conversión masiva habría apuntalado a la divisa y, de paso, gatillado una carrera de las exportadoras coreanas por desprenderse de sus depósitos en dólares.
El comportamiento de los inversores extranjeros completa el cuadro. Estos habían sido vendedores netos de acciones surcoreanas hasta un récord superior a los 163 billones de won -unos 114.000 millones de dólares- a junio, según el organismo oficial de supervisión financiera del país.
Sin embargo, desde que la bolsa entró en modo corrección el mes pasado, el flujo cambió de signo: «Los inversores extranjeros aprovecharon las caídas para comprar, lo que redujo de manera significativa la venta neta», apuntó Guo Ying, analista de divisas en Nomura Securities.
El Banco de Corea inclina la balanza
La política monetaria terminó de alinear los astros. El Banco de Corea subió su tasa de referencia el mes pasado por primera vez en tres años y medio, un giro hacia el endurecimiento que ofrece un respaldo adicional al won y refuerza la lectura de una divisa con viento a favor tanto por fundamentos como por decisión oficial.
Para Nomura, el margen de recorrido no está agotado: Guo sostiene que la moneda podría apreciarse aún más, montada sobre la mejora de los fundamentos y sobre una intervención coordinada que involucraría a Japón y a Estados Unidos.
Ese último detalle es el que conviene seguir de cerca. La aparición de Washington en la ecuación conecta el caso del won con las señales recientes de un operativo cambiario más amplio en la región, donde las principales potencias parecen dispuestas a mover ficha de forma simultánea para contener la fortaleza del dólar.
