Por qué CriptoTendencia comenzó a hablar de inteligencia artificial, mercados y tecnología

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Cuando fundamos CriptoTendencia en 2017, el mundo que queríamos explicar cabía en una sola palabra: criptomonedas. Bastaba entonces con seguir el precio de Bitcoin, la actividad de los desarrolladores y el pulso de una comunidad que todavía se sentía marginal.

Casi una década después esa palabra ya no alcanza, y no porque hayamos perdido interés en ella, sino porque el ecosistema que describía se expandió hasta tocar todo lo demás.

CriptoTendencia cambió porque el mundo que cubrimos cambió primero, y quiero explicar cómo llegamos a entenderlo, qué dudas aparecieron en el camino y por qué terminé convencido de que quedarnos quietos habría sido, de todas las opciones disponibles, la más riesgosa.

Vivir atado al ciclo

Durante años operamos con una vulnerabilidad estructural que preferíamos no nombrar en voz alta, y era que dependíamos por completo de los ciclos de atención del público cripto.

Quien dirige un medio especializado conoce bien esa curva de memoria, porque hay meses de euforia en los que todo el mundo quiere leer sobre Bitcoin y otros en los que el interés simplemente se apaga: no baja, desaparece. Las mismas historias que en noviembre generaban conversación, en marzo no encuentran lectores.

Ese patrón nos sumía en una montaña rusa incómoda, donde producíamos al ritmo del entusiasmo colectivo en lugar de seguir nuestro propio criterio editorial. Existe algo profundamente frágil en basar la relevancia de una redacción en una variable que no controlamos.

Por eso la pregunta que empecé a hacerme no fue cómo sobrevivir a los inviernos cripto, sino otra bastante más incómoda: si el interés desaparece de forma cíclica, ¿es porque el tema deja de importar o porque lo estábamos contando de una manera demasiado estrecha?

Bitcoin dejó de moverse solo

La respuesta llegó observando al propio Bitcoin, que durante mucho tiempo respondía únicamente a acontecimientos internos del ecosistema, ya fuera un halving, un hackeo, una bifurcación o una decisión técnica.

Ese Bitcoin ya no existe, porque el de hoy reacciona a las tasas de interés de la Reserva Federal, a la liquidez global, a las tensiones geopolíticas, a los balances de las grandes tecnológicas, a los movimientos regulatorios en Washington y Bruselas, y a las decisiones de asignación de gestoras institucionales que hace cinco años ni siquiera lo miraban.

Omitir detalles ya no parecía profesional. Podíamos redactar un artículo impecable sobre una caída del 8%, pero aún así no aportar nada útil, ya que lo verdaderamente relevante había sucedido fuera del ecosistema.

Fue ahí cuando entendí que el problema nunca fue ampliar la cobertura, sino que nuestra cobertura ya se había quedado corta respecto de aquello que decía explicar.

La inteligencia artificial entró por dos puertas

La inteligencia artificial llegó a CriptoTendencia de dos maneras simultáneas, y esa doble entrada explica buena parte de nuestra transformación.

Entró como tema, porque se convirtió en la fuerza que está reorganizando los mercados, la infraestructura tecnológica y los flujos de capital que también atraviesan a las criptomonedas, de modo que ignorarla habría sido repetir el mismo error de mirar el ecosistema en aislamiento.

Y entró como herramienta, transformando la manera en que trabajamos, hasta el punto de que hoy publicamos alrededor de veinte contenidos diarios, un volumen que sencillamente no era posible con nuestra estructura anterior. Para sostenerlo construimos un sistema donde periodistas humanos y voces editoriales asistidas por IA producen en conjunto, cada una con su ámbito, sus estándares de verificación y sus límites.

No voy a presentar ese proceso como una transición sin fricciones, porque hubo debates internos sobre calidad, sobre atribución y sobre qué debía seguir haciendo exclusivamente una persona; algunos de ellos siguen abiertos y me parece sano que así sea.

Lo que aprendí en el camino es que la tecnología no reemplazó el criterio editorial sino que lo volvió más necesario, porque cuando la producción se acelera la única defensa posible es un estándar más estricto sobre qué se publica y con qué respaldo.

Evolucionar no es diluirse

Aquí está la parte más difícil de admitir, y es que ampliar la cobertura nos obligó a preguntarnos hasta dónde podíamos avanzar sin dejar de ser nosotros.

Existe una diferencia enorme entre evolucionar y convertirse en un medio generalista, aunque la línea sea más delgada de lo que parece, porque un medio generalista cubre todo lo que ocurre y nosotros nunca quisimos eso: no cubrimos tecnología porque la tecnología sea popular, ni mercados porque los mercados generen tráfico.

Cubrimos las fuerzas que están construyendo la nueva economía digital, entre ellas el dinero programable, la inteligencia artificial, los mercados financieros que fijan el precio del riesgo y la infraestructura tecnológica sobre la que todo esto se apoya, e incorporamos Forex, mercados y tecnología precisamente porque forman parte del mismo sistema y no porque quisiéramos hablar de más cosas.

Bitcoin, las criptomonedas y Web3 siguen siendo el núcleo de nuestra identidad; lo que cambió es que dejamos de tratarlos como un territorio cerrado.

De ahí surge la conclusión que ordena todo lo anterior, y es que nuestra identidad nunca dependió del tema sino de una manera particular de observar el cambio tecnológico y financiero, sostenida por la obsesión con las fuentes primarias, la desconfianza hacia el entusiasmo fácil y la convicción de que a un lector hispanohablante hay que explicarle las cosas con la misma seriedad con la que se las explican a un lector de Nueva York o de Londres. Eso es lo que no vamos a negociar.

Hacia dónde quiero llevarlo

Quiero que CriptoTendencia sea el lugar donde alguien viene a entender por qué se mueve el dinero en la economía digital, y no solamente a saber cuánto se movió.

Eso significa seguir apostando por la verificación en un entorno saturado de ruido, por el análisis que conecta piezas aparentemente distantes y por un uso de la inteligencia artificial que amplíe nuestra capacidad sin erosionar nuestro criterio.

Cambiamos porque el mundo se transformó, y sospecho que volveremos a cambiar, ya que este proceso no tiene un punto final. Lo único que deseo preservar intacto es la mirada.

Andres Tejero
Andres Tejero
Analista de mercados financieros y entusiasta de las criptomonedas. CEO Fundador de CriptoTendencia.com

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