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Espacio patrocinadoLa banca japonesa da un giro histórico a su modelo de financiación. A partir de este lunes entra en vigor una nueva ley que permite a las empresas obtener préstamos utilizando como garantía su valor empresarial global: conocimiento tecnológico, base de clientes y flujos de caja futuros, sin necesidad de presentar activos físicos o avales personales.
Los grandes bancos lideran el arranque
Los tres grandes bancos del país -Mizuho Bank, Sumitomo Mitsui Banking Corp. y MUFG Bank- ya preparan su entrada en este nuevo mercado. Mizuho será el primero en moverse: este mismo mes extenderá un préstamo a Bloom Dining Service, operadora de cadenas de izakayas con sede en Nagoya, cuyo crecimiento entre clientes jóvenes de la región convenció a la entidad de su potencial.
Por su parte, Sumitomo Mitsui trabaja en la formación interna de sus banqueros para gestionar los derechos de garantía sobre valor empresarial, mientras MUFG ha anunciado su intención de incorporarse al mercado próximamente.
La banca regional también se suma
La iniciativa también alcanza a la banca regional. Saikyo Bank, con base en la prefectura de Yamaguchi, financiará a una startup agrícola local, y entidades como North Pacific Bank, de Hokkaido, Shoko Chukin Bank y Suwa Shinkin Bank, en Nagano, preparan productos similares.
Los derechos sobre las garantías quedarán inscritos en el registro mercantil de cada empresa, y en caso de impago los prestamistas podrán recuperar el capital mediante la venta del negocio.
El lastre histórico que este modelo busca superar
El cambio responde a una realidad estructural que ha frenado el ecosistema emprendedor japonés durante décadas. La banca nipona ha exigido tradicionalmente inmuebles o garantías personales de los fundadores, lo que ha llevado a muchos emprendedores sin patrimonio suficiente a depender exclusivamente del capital riesgo.
En Estados Unidos, los préstamos sin garantía o respaldados por valor empresarial representan el 80% de toda la deuda corporativa; en Japón, ese modelo nunca llegó a consolidarse tras la debacle de los préstamos morosos que siguió al estallido de la burbuja especulativa de los años noventa.
El Gobierno empuja el cambio desde la regulación
El Gobierno japonés lleva tiempo impulsando esta transformación. La Agencia de Servicios Financieros publicó el año pasado directrices que permiten clasificar como prestatarios normales a empresas con pérdidas consecutivas, siempre que existan perspectivas razonables de crecimiento.
La nueva ley consolida ese enfoque y podría redefinir el acceso a la financiación para toda una generación de startups japonesas.
