NVIDIA afronta hoy uno de los momentos más observados del mercado.
La publicación de sus resultados del primer trimestre llega en medio de una presión creciente en inteligencia artificial, competencia más dura y dudas sobre su expansión internacional.
Incluso así, la empresa mantiene cifras que siguen captando la atención de analistas e inversores.
Un trimestre marcado por expectativas muy elevadas
El mercado espera que NVIDIA informe un beneficio por acción de 1,76 dólares.

Además, los ingresos proyectados rondan los 78.750 millones de dólares. Frente al mismo trimestre del año anterior, el salto resulta muy fuerte, ya que la compañía había registrado entonces 0,96 dólares por acción y 44.060 millones de dólares en ingresos.
Por tanto, la expectativa refleja una mejora notable. Ese dato muestra que la empresa todavía conserva una posición dominante dentro del negocio de chips ligados a inteligencia artificial.
Sin embargo, el nivel de exigencia también crece.
Cuando una firma alcanza una valoración tan alta, cada trimestre pesa mucho más. Así, no basta con crecer. También necesita demostrar que puede sostener ese ritmo.
El centro de datos sigue siendo el gran motor del negocio
La mayor parte del ingreso esperado vuelve a concentrarse en el área de centros de datos. Las previsiones apuntan a unos 72.850 millones de dólares en esta división.
Ese número tiene especial importancia. En el mismo periodo del año anterior, las ventas de centros de datos alcanzaron 39.110 millones: en consecuencia, la expansión esperada mantiene una dimensión muy fuerte.
Este segmento se ha convertido en la base del crecimiento de NVIDIA. Los chips usados para entrenar modelos de inteligencia artificial y ejecutar software avanzado siguen impulsando la demanda.
Mientras otras áreas pueden variar, los centros de datos continúan sosteniendo la estructura financiera de la compañía.
La competencia ya no parece menor
Aunque NVIDIA sigue liderando, el entorno cambió.
Cerebras ha ganado atención tras su salida a bolsa. Su propuesta se basa en otro tipo de procesador de inteligencia artificial, que la firma presenta como más rápido gracias a un diseño distinto.
Además, AMD prepara el lanzamiento de su sistema de servidores a escala rack para este año. Ese movimiento añade presión dentro del negocio de alto rendimiento.
Por otro lado, Amazon y Google amplían con fuerza sus divisiones de chips propios. Amazon indicó que su negocio de chips ya supera una tasa anual de ingresos de 20.000 millones de dólares; además, crece a ritmo de tres dígitos frente al año anterior.
Google también presentó nuevos chips TPU enfocados tanto en ejecución de software de IA como en entrenamiento de modelos. Eso confirma una tendencia clara: grandes tecnológicas buscan depender menos de NVIDIA.
China añade un foco de presión
Otro factor importante pasa por China. Jensen Huang explicó que la empresa perdió toda su cuota en ese mercado.
Sus palabras fueron claras: «Hoy, en China, hemos caído a cero».
Ese punto tiene peso estratégico. China era un mercado relevante dentro del desarrollo de procesadores avanzados: si NVIDIA queda fuera, una parte del crecimiento futuro puede verse limitada.
Además, desde Estados Unidos se ha reforzado la idea de que China impulsa sus propios chips de inteligencia artificial. Por ello, la competencia no solo viene del sector privado.
Cómo llega la acción de NVIDIA en 2026
Las acciones de NVIDIA han mantenido una evolución muy sólida.
En lo que va del año, acumulan una subida del 18%. Además, en los últimos doce meses avanzan un 64%.
Ese desempeño muestra confianza del mercado. Los inversores han premiado el liderazgo de la empresa, el peso de su negocio de centros de datos y la expansión de la inteligencia artificial.
Sin embargo, también existe más sensibilidad. Si los resultados no cumplen o si la previsión futura decepciona, el mercado puede reaccionar con fuerza.
Por eso, estos resultados trimestrales importan tanto. No solo miden el pasado reciente: también ofrecen señales sobre la capacidad de NVIDIA para defender su liderazgo en 2026 frente a una competencia cada vez más agresiva.
