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Espacio patrocinadoLa narrativa de una política monetaria más relajada para 2026 parece dar un giro inesperado ante las presiones inflacionarias derivadas del conflicto en Irán. Este lunes, el presidente de la Fed de Chicago, Austan Goolsbee, señaló que el banco central estadounidense podría retomar las alzas de tipos de interés, dependiendo de si los precios se descontrolan.
En una entrevista con CNBC, Goolsbee afirmó que «podrían presentarse circunstancias en las que necesitaríamos subir las tasas si las cosas van por un camino diferente y la inflación se sale de control».
El mercado ha comenzado a descontar que la inflación representa actualmente un riesgo mayor que el desempleo, especialmente en un contexto de mercado laboral estable. Por lo tanto, instituciones como Bank of America coinciden en que, si se mantiene el choque petrolero actual, la Fed podría verse obligada a endurecer su postura.
Recientemente, el gigante financiero advirtió que el banco central podría subir las tasas de interés si el mercado laboral sigue firme y se prolonga el impacto del petróleo derivado del conflicto. Es importante destacar que la probabilidad de un alza de tipos, que antes era casi inexistente, llegó a situarse en el 28% en mercados de predicción como Polymarket.
Sin embargo, este porcentaje ha mostrado sensibilidad a las noticias geopolíticas. Tras los recientes informes de posibles conversaciones de paz entre Washington y Teherán, las probabilidades retrocedieron ligeramente. De hecho, los operadores de criptomonedas y acciones están ajustando sus carteras ante la posibilidad de que no haya recortes de tasas durante todo el año.

La posición del presidente de la Fed de Chicago frente a otras visiones en el FOMC
A pesar del tono restrictivo predominante, la Reserva Federal no muestra una postura unánime. En la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de marzo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, informó que decidieron mantener las tasas estables por segunda vez consecutiva.
El único voto disidente provino del gobernador Stephen Miran, quien se inclinó por un recorte de 25 puntos básicos. Según Bloomberg, Miran defendió que no se debe dictar la política monetaria basándose en factores de corto plazo relacionados con la guerra. «Deberíamos esperar a que llegue toda la información antes de cambiar realmente nuestra perspectiva», expresó.
Asimismo, Powell ha subrayado que un aumento de tasas no es el «escenario base» para la mayoría de los miembros. Pese a ello, reconoció que el conflicto en Medio Oriente podría impulsar la inflación en el corto plazo. Generalmente, la Fed prefiere operar bajo una estrategia de «reunión a reunión» para evaluar el impacto real de los precios de la energía en la economía estadounidense.
Esta cautela ha llevado a que el 33% de los operadores en Polymarket apuesten ahora a que la Fed realizará cero recortes este año, un cambio significativo frente a las tres reducciones que se proyectaban en enero.
Es importante tener en cuenta que, si la inflación «se comporta», Goolsbee no descarta volver a un entorno de múltiples recortes. No obstante, el contexto actual muestra que el shock de oferta en el Estrecho de Ormuz está pesando más que cualquier proyección optimista previa.
El impacto entre los comerciantes de criptomonedas
Mientras tanto, el ecosistema de las criptomonedas podría mantener el nerviosismo ante la posibilidad de tasas de interés «más altas por más tiempo». Los activos digitales suelen beneficiarse de entornos de alta liquidez y tasas bajas, por lo que la perspectiva de un endurecimiento monetario podría limitar el impulso alcista de Bitcoin.
Por otro lado, la fortaleza del dólar ante la posibilidad de nuevas subidas de tipos añade presión adicional a los mercados globales. Al mismo tiempo, los analistas de Bank of America señalan que el factor determinante seguirá siendo el precio del petróleo. Si el crudo se mantiene por encima de niveles críticos, la Fed podría verse obligada a actuar para evitar un desanclaje de las expectativas inflacionarias.
En cualquier caso, el equilibrio entre estabilidad económica y presión geopolítica se presenta especialmente delicado para la Reserva Federal. El cierre del primer trimestre de 2026 se perfila como un periodo de reajuste relevante para los mercados globales.
