Mientras Wall Street descansa, los índices sintéticos de Deriv generan volatilidad real 24/7 → Empezá a operar.
Espacio patrocinadoEl Banco Popular de China decidió mantener sin cambios sus tasas de interés de referencia, en una señal de cautela mientras intenta equilibrar el apoyo a una economía que pierde dinamismo con la estabilidad de su moneda.
La entidad dejó la tasa preferencial de préstamos a 1 año en 3% y la de 5 años en 3,5%, niveles que permanecen intactos por décimo mes consecutivo.
La tasa a 1 año funciona como referencia para la mayoría de los créditos nuevos y vigentes, mientras que la de 5 años impacta directamente en el mercado hipotecario.
Crecimiento más débil y consumo en retroceso
La economía china creció 4,5% interanual en el último trimestre del año pasado, el ritmo más bajo desde el levantamiento de las estrictas restricciones por Covid a finales de 2022.
El escenario interno continúa mostrando señales de fragilidad. Las ventas minoristas aumentaron apenas 0,9% en diciembre, su nivel más bajo en tres años. Además, el deflactor del PIB -indicador que mide la evolución general de los precios- se ha mantenido en terreno negativo durante 11 trimestres consecutivos, reflejando una persistente presión deflacionaria.
El consumo sigue afectado por la prolongada crisis del sector inmobiliario, un mercado laboral debilitado y perspectivas de ingresos inciertas. Frente a ello, las autoridades han optado por impulsar el consumo de servicios, promoviendo áreas como el cuidado de adultos mayores, el ocio y el turismo para compensar la débil demanda de bienes.
Un yuan más fuerte pone a prueba a las exportaciones
En paralelo, el yuan offshore se ha apreciado en lo que va del año, pasando de alrededor de 6,974 por dólar a comienzos de año a 6,889 recientemente, según datos de LSEG. La debilidad del dólar ha facilitado esta tendencia.
El banco central administra el yuan dentro de una banda del 2% por encima o por debajo de un punto medio que fija diariamente. En las últimas semanas, ese nivel de referencia ha sido ajustado a la baja, perforando el umbral de 7 por dólar por primera vez en casi tres años.
Sin embargo, una moneda más fuerte podría presionar al sector exportador chino, que ya enfrenta desafíos derivados de los aranceles de Estados Unidos y la competencia de otros polos manufactureros.
Economistas de ING proyectan que el tipo de cambio podría oscilar entre 6,85 y 7,25 durante el año, en un contexto en el que Pekín busca avanzar en la internacionalización de su moneda sin comprometer la estabilidad.
Para Asia, el mensaje es claro: China prioriza la estabilidad financiera y cambiaria por encima de un estímulo agresivo. El desafío será sostener el crecimiento sin erosionar su competitividad externa.
