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¿Vives en un país libre? La respuesta puede estar en el Bitcoin

¿Realmente podemos considerarnos libres? En un momento en que la vigilancia y los controles gubernamentales han llegado a niveles Orwellianos, el Bitcoin puede ser la respuesta.

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Despiertas en la mañana, desayunas, vas a trabajar, vas al cine o dar un paseo, vuelves a casa y duermes. Un día habitual en la vida de una persona, tú has decidido los pasos que has dado, y sientes que has sido libre para hacerlo… Pero, ¿Realmente eres libre? Bitcoin puede ayudarte a dar una respuesta a esta pregunta.

En ocasiones definir la libertad puede ser una tarea difícil, y es que durante siglos los más grandes filósofos de la historia han dedicado una buena parte de su tiempo a analizar qué nos hace libres, y cuándo nos es arrebatada esa libertad.

La libertad no es un concepto que pueda verse de forma aislada, no es algo que podamos tener para ciertas cosas y para otras no como nos acostumbramos a pensar. Tampoco es una excusa para hacer lo que queramos sin pensar en quienes nos rodean, pues mientras vivamos en sociedad debemos entender que nuestra realidad está formada por más de un individuo.

“Hacer lo que quieras sin afectar a los demás”, esa es la máxima que muchos defensores de la libertad han elegido como su guía y directriz. Poder hacer lo que deseemos, tomar nuestras propias decisiones en lo personal, lo amoroso, lo familiar, lo laboral, lo económico, lo político, todo sin dañar a los que nos rodean.

Sin embargo, aunque la mayoría de nuestros países se adjudican la calidad de “libres” (incluidas varias de las más sanguinarias dictaduras, pero ese es tema para otro debate) ¿Realmente podemos considerarnos libres? En un momento en que la vigilancia y los controles gubernamentales han llegado a niveles Orwellianos, las criptomonedas, y en particular el Bitcoin, pueden ofrecernos una guía para analizar si nuestro país es verdaderamente libre.

Analicemos la opinión de los líderes políticos de nuestro país sobre los Bitcoins, pues en tanto representantes de los intereses de diversos sectores de la sociedad, estas opiniones sobre un tema que ningún líder del mundo puede ignorar, nos dan una idea de la apertura que existe en nuestro país hacia ideas disruptivas como el Bitcoin.

Más información todavía nos da el marco regulatorio creado por estos políticos. Entre más restringido este el mercado de criptomonedas, entre más complicado sea transar con ellas y utilizarlas en una de las múltiples maneras en que podemos usar el Bitcoin, más debemos cuestionarnos si ese Estado es realmente libre.

Y es que, en algunos países se ha llegado al punto de encarcelar a aquellos que hagan de las criptomonedas parte de sus actividades económicas habituales, ya sea minando, comprando o vendiendo. Estas actividades son criminalizadas, y quienes las realizan perseguidos.

Las regulaciones son necesarias, el Estado tiene una función y es la de proteger a la sociedad frente a amenazas que nazcan de su seno o vengan del exterior, y mientras no ideemos un mecanismo mejor para mantener la estabilidad social, el Estado tendrá un lugar preponderante en nuestras vidas.

Sin embargo, en medio de un proceso social, económico y tecnológico de gigantescas consecuencias como es la Cuarta Revolución Industrial, un exceso de celo en la regulación de nuevas tecnologías como el Bitcoin (algo que es muy fácil que ocurra) terminarían inhibiendo la innovación y las brillantes oportunidades que se presentan en el futuro inmediato de la humanidad.

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