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El Pez de Oro y la avaricia en el mercado Crypto

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Algunas personas simpatizantes del mundo crypto, han obtenido muchas de sus riquezas con trabajo constante que viene arrastrado desde hace mucho tiempo atrás, en su oportunidad se atrevieron a confiar, a estudiar, a profundizar en el tema, incluso cuando la incredulidad para la mayoría de las personas entorno a  los criptoactivos era sinónimo de no confiar en ellos.

Mientras todo esto sucedía, también se dio –y aún se da el caso-, de personas que quieren sumergirse en este mundo pero no tienen los conocimientos suficientes, y que además están llenos de avaricia y suponen que se volverán ricos de la noche a la mañana.

A continuación te dejo una historia que se relaciona mucho con este ecosistema. Personas que ven en Blockchain y en las criptomonedas como “la gran oportunidad” para lograr tener en su billetera toda la suma de dinero que jamás han alcanzado antes, sin detenerse por un momento a pensar en los riesgos que esto representa.

No siempre se da un final feliz, los finales tristes y caóticos también están presentes y no están aislados de la realidad.

Pez de oro…

Había una vez un viejo y pobre pescador que vivía con su mujer en una cabaña junto al mar.

Un día, al retirar la red, vio que sólo había un pequeño pez de oro. Sin dejarle tiempo a recuperarse de la sorpresa, el pez le dijo: <<Déjame nadar libremente. A cambio, pídeme lo que quieras y te lo concederé>>.

El pescador devolvió el pez al mar y regresó a su casa. Cuando el hombre le contó lo ocurrido a su mujer, esta se puso furiosa y le dijo que había sido un necio al no pedir nada al pez.

A la mañana siguiente, el hombre fue a la orilla del mar y llamó al pez para pedirle pan, pero la mujer seguía enojada <<¿Lo único que se te ocurre es pedir pan?>>, le espetó.

Así que el hombre volvió a llamar al pez y le pidió una artesa nueva. Cuando regresó a casa, la mujer quiso una nueva casa, y el hombre volvió a llamar al pez para que le concediera al deseo.

Sin embargo, la mujer tampoco se conformó y quiso ser la mujer del gobernador. Cuando el hombre regresó, su mujer lo despreció y lo mandó a la cuadra.

Cansada de ser la mujer del gobernador, la mujer pidió entonces que el pez la hiciera zarina, y finalmente la mujer del pescador quiso ser la dueña de los mares, vivir en un palacio en las profundidades, y tener al pez de oro a su servicio.

El pobre hombre se dirigió, una vez más al mar. El pececito, sin embargo, en esta ocasión escuchó el deseo, y sin responder se perdió en las aguas.

Cuando el hombre regresó a su casa, encontró a su mujer, vestida en harapos y lavando la ropa en su antigua artesa llena de agujeros.

Como podrás haberte dado cuenta, la avaricia y la codicia son mal consejeras y sin duda alguna pasa factura.  

Pese a los altibajos que pueda tener en su cotización, el Bitcoin sigue de moda. El interés generado por esta criptomoneda y sus alternativas es muy alto, aunque no todo el mundo invierte en ellas. Los que sí lo hacen tienen en mente un objetivo sencillo: ganar dinero invirtiendo en Bitcoins… y, en muchos casos, hacer lo posible para hacerse ricos.

Pero… lo que realmente no ven, es que en la actualidad las condiciones no son las mismas que en el 2009, cuando recién se inventó esta moneda virtual, el valor de este criptoactivo en el 2009 no es el mismo que el de ahora, muchas personas tuvieron visión en su momento y por ello son grandes millonarios de Bitcoin ahora.

La mayoría de ellos son CEOs de empresas relacionadas con algunas de estas monedas virtuales o creadores de webs de compraventa de BTC. Muchos se dedican a prestar herramientas para comprar o vender criptomonedas.

Quizás el negocio para hacerse rico con el Bitcoin no sea comprarlos sino aprovecharte de los inversores. O dicho de otra forma: «En la fiebre del oro sólo se hicieron ricos los vendedores de picos y palas».

En tal sentido, no se puede pretender que quién ahora, esté incursionando en este ecosistema pretenda tener a corto plazo toda la riqueza, que otros en años pasados sí tuvieron tras años de esfuerzo. Detrás de ellos no solo hubo visión, también los acompañó la sed de investigar, estudiar, aprender, e imprescindiblemente estuvo acompañado  de expertos en el tema, ligado a  la capacidad de aceptarlos riesgos que implican, acompañado de muchas gotas de paciencia. No todo llega de la noche a la mañana y en estos momentos, no sucede así.

Es importante mantener cabeza fría, no permitir que la avaricia se apodere de ti, porque así como puedes ganar, también puedes perderlo todo. ¿Estarías dispuesto a tomar ese riesgo? Esa es la pregunta que debes hacerte.

Hay quienes han jugado bien sus cartas. Pero el hecho de que a esos tantos le saliera bien la jugada no implica que todos podamos hacernos ricos comprando bitcoins. Es fácil ver que hay un futuro prometedor para la tecnología blockchain y las criptomonedas, pero ese futuro llegará cuando la gente deje de especular con ellas.

Sin duda es una buena reflexión la que nos deja esta historia, la humildad no está ligada al conformismo, así como la avaricia tampoco está anclada a la riqueza financiera.


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Samantha Jimenez

Samantha Jimenez

Venezolana, estudiante del último semestre de Comunicación Social. Atraída por las nuevas tecnologías y el desarrollo que ofrecen a la humanidad.

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