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El lado no tan bueno de la “Fintech Charter”

Las Fintech han ganado gran popularidad en los últimos años, posicionándose incluso entre las principales innovaciones de la actualidad. Estas industrias, que tratan de combinar los mejor de Wall Street y Sillicon Valley en un solo lugar, suelen contar con el respaldo de la opinión pública y con criticas bastante positivas. A pesar de ello, estas empresas no se libran de las regulaciones gubernamentales.

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Las Fintech han ganado gran popularidad en los últimos años, posicionándose incluso entre las principales innovaciones de la actualidad. Estas industrias, que tratan de combinar los mejor de Wall Street y Sillicon Valley en un solo lugar, suelen contar con el respaldo de la opinión pública y con criticas bastante positivas. A pesar de ello, estas empresas no se libran de las regulaciones gubernamentales.

En Estados Unidos, las firmas de Tecnología Financiera, mejor conocidas como Fintech, han tenido que cumplir con las mismas regulaciones que cualquier otra empresa financiera que opere en el país.

El problema que las Fintech reclamaban con esto, es que ellas no siguen los mismos esquemas de las compañías financieras tradicionales; por lo tanto, podían verse perjudicadas de forma negativa, llegando incluso a verse comprometido su elemento innovador por seguir la reglamentación.

Ante este problema, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, por sus siglas en inglés), decidió crear la “Fintech Charter” o Carta de la Fintech, que se basa en regulaciones específicamente diseñadas para estas empresas.

Sobre este punto también se pronunció el Departamento del Tesoro, que publicó recientemente un informe donde abogaba por un enfoque ligero para la regulación de las Fintech; todo esto para no impedir la innovación.

Aunque a primera vista puede parecer una medida bastante positiva, ya que se está desarrollando un reglamento específico para estas empresas, que les permitirá innovar y brindar cada vez mejores servicios a sus clientes, no todo es tan bueno.

Antes de continuar, es importante recordar por qué se colocaron regulaciones tan duras a las Fintech en primer lugar. Durante la crisis del 2008, la ingeniería financiera, también catalogada de innovadora, llevó a muchos a perder sus casas, trabajos y ahorros de toda la vida por buscar cada vez rendimientos más altos.

Aunque la carta les otorgará a las Fintech el mismo estatus y beneficios de un banco nacional, también le permitirá ignorar los topes de tasas de interés estatales y algunas otras protecciones al consumidor.

Un tema bastante preocupante es que la carta, buscando proteger a las Fintech se ha propuesto metas difíciles de cumplir o que se saltan las leyes estatales de protección al consumidor.

La OCC asegura que se encargará de garantizar la inclusión financiera de los productos Fintech, pero esto puede ser muy complicado de cumplir, ya que estas empresas no suelen estar vinculadas a una localización geográfica específica, lo que dificulta medir la inclusión de sus productos.

Y otra medida, que afecta directamente a estas empresas, es que la OCC asegura que someterá a las Fintech a los mismos requisitos de liquidez que tienen los bancos, lo que podría representar un obstáculo gigantesco para las nuevas compañías que deseen ingresar a este sector.

La “Fintech Charter” es una buena iniciativa, el primer paso hacia el camino correcto, tomando en cuenta que las empresas Fintech sí necesitan regulaciones propias, considerando lo diferentes que son de las industrias financieras tradicionales.

Sin embargo, esta medida aún tiene varias debilidades que hay que solucionar. La innovación es la clave de la evolución, ese punto está claro. Pero los gobiernos deben asegurarse de proteger la innovación sin dejar de lado la protección al consumidor. Además, deben plantear metas realistas que tanto ellos como las empresas puedan cumplir a cabalidad.

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