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Criptomonedas: ¿especulación pura, o una inversión demasiado arriesgada?

La idoneidad de la inversión es un concepto que significa que una determinada inversión o estrategia financiera que se recomienda a una persona en particular es apropiada para ella.

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La idoneidad de la inversión es un concepto que significa que una determinada inversión o estrategia financiera que se recomienda a una persona en particular es apropiada para ella.

La idoneidad es muy importante para los planificadores financieros y los corredores de valores, ya que establece los parámetros externos de lo que es una estrategia sólida para ese inversor, en lugar de apostar los fondos de retiro del mismo en el próximo evento deportivo o esquema piramidal.

La Regla 2111 (a) de la FINRA (Autoridad Regulatoria de la Industria Financiera) especifica:

Idoneidad

(a) Un miembro, o persona asociada, debe tener una base razonable para creer que una transacción recomendada, o estrategia de inversión, que involucre un valor o valores, es adecuada para el cliente, basada en la información obtenida a través de la diligencia razonable del miembro o la persona asociada para determinar el perfil de inversión.

El perfil de inversión de un cliente incluye, entre otros, la edad del cliente, otras inversiones, su situación financiera y necesidades, estado impositivo, objetivos de inversión, experiencia de inversión, horizonte temporal de inversión, necesidades de liquidez, tolerancia al riesgo y cualquier otra información que el cliente pueda divulgar al miembro, o persona asociada, en relación con dicha recomendación.

En cuanto a inversiones particulares, FINRA detalla que:

“Los corredores deben tener una comprensión firme tanto del producto como del cliente, de acuerdo con la Regla 2111. La falta de dicho entendimiento viola la regla de idoneidad”.

La “idoneidad de base razonable” requiere que un corredor tenga una base razonable para creer, en base a una diligencia razonable, que la recomendación es adecuada para, al menos, algunos inversores. La diligencia razonable debe proporcionar a la empresa o persona asociada una comprensión de los posibles riesgos y recompensas de la inversión o estrategia recomendada”.

Como cualquier analista es capaz de inferir, Bitcoin no tiene valor intrínseco y por lo tanto es completamente incapaz de ser racionalmente valorado en cualquier cosa que no sea cero, aparte del precio de mercado actual, que se basa en la más pura especulación sobre hacia adónde su precio pueda ir en el futuro.

Y, no, Bitcoin no es como los billetes de US$ 1, o de cualquier otra denominación en este sentido, que se pueden usar para pagar los impuestos al gobierno. No se puede hacer eso con Bitcoin.

Por lo tanto, las criptomonedas se han convertido en la última inversión especulativa, porque no hay nada externamente que impulse su precio, es decir, no tiene ganancias (como las acciones), y, por lo tanto, no hay proyecciones trimestrales que acertar o errar. Es la especulación más pura; los “toros”, fieles a Bitcoin, creen que subirá de precio, y los “osos”, que desconfían en él, creen que bajará, y en cualquier momento dado no hay nada más que la especulación más cruda que apoya cualquiera creencia.

En otras palabras, el mundo de las criptomonedas es simplemente una enorme mesa de ruleta en todo el mundo, donde algunos apostadores están poniendo su dinero al rojo, y algunos otros lo están poniendo al negro. Cada vez que se intercambian bitcoins, un rojo, o negro, gana, o pierde. El movimiento del precio de Bitcoin está, por lo tanto, dictado por nada más que la creencia de dos operadores en ese momento en cuanto a si su precio subirá o bajará luego.

«Invertir» en Bitcoin no es tal, es simplemente especular. Es por esa razón completamente imposible para un asesor de inversiones, o agente de bolsa, crear algo así como un plan a largo plazo para que sus clientes inviertan en bitcoin, y, por lo tanto, igualmente imposible de encajarlo en algo como un plan financiero razonable para un cliente.

Debido a esto, los asesores financieros y los corredores de bolsa nunca deben aconsejar a sus clientes que inviertan en Bitcoin, o en ninguna otra criptodivisa, ya que hacerlo sería simplemente negligente por su parte.

Si desea especular, entonces vaya a Las Vegas, o Monte Carlo, y apueste la cantidad que está dispuesto a perder en la ruleta, al negro o al rojo. Si gana, instantáneamente duplicará su dinero y no esperará durante años para que se desarrolle otra burbuja. Si pierde, bueno, al menos le quedará el consuelo de que le obsequien una habitación y un buffet gratis, si la apuesta fue lo suficientemente grande.

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