Wall Street profundiza las pérdidas durante la mañana del viernes, con el Nasdaq Composite nuevamente como el índice más castigado y el S&P 500 acompañando la tendencia bajista. El Dow Jones muestra una resistencia relativa mayor, aunque también pierde terreno. La sesión está marcada por una creciente preocupación sobre los elevados costos de la Inteligencia Artificial (IA), que impulsa nuevas ventas en semiconductores y grandes tecnológicas.
El movimiento tiene un marcado componente sectorial. Intel se desploma después de presentar unas previsiones decepcionantes, mientras AMD también sufre importantes caídas en medio de la presión sobre los fabricantes de chips. En contraste, Eli Lilly vuelve a destacar entre las grandes compañías, beneficiándose de la rotación hacia el sector de salud.
El Nasdaq Composite vuelve a liderar las pérdidas
El Nasdaq Composite cotiza alrededor de los 25.576 puntos y permanece considerablemente por debajo de su media móvil exponencial (EMA) de 100 períodos, situada cerca de los 26.255 puntos. El índice de fuerza relativa (RSI) ronda los 22 puntos, reflejando condiciones de sobreventa y una intensa presión vendedora. Aunque esta lectura podría favorecer un rebote técnico, la estructura de corto plazo continúa siendo bajista.

Por su parte, el S&P 500 se mueve alrededor de los 7.608 puntos, también por debajo de su EMA de 100 períodos, ubicada cerca de los 7.673. El índice intenta defender la zona psicológica de los 7.600 puntos, aunque un RSI cercano a 24 confirma que los vendedores continúan dominando el movimiento.
El Dow Jones cotiza alrededor de los 51.993 puntos y pierde parte de la fortaleza relativa que había mostrado durante la semana. Su EMA de 100 períodos se encuentra cerca de los 52.438 puntos, mientras que el RSI retrocede hasta aproximadamente 29. Esta evolución refleja que las ventas comienzan a extenderse más allá de las grandes compañías tecnológicas.
Intel se desploma y AMD amplifica la presión sobre los semiconductores
Intel retrocede aproximadamente un 28,6%, protagonizando uno de los desplomes más importantes de la jornada. Aunque la compañía superó las expectativas de resultados del tercer trimestre, sus previsiones para el cierre del año decepcionaron a Wall Street. El fabricante anticipó ingresos de entre $15.000 y $16.000 millones para el cuarto trimestre, mientras advirtió sobre la persistente debilidad del mercado de computadoras personales.
La compañía también enfrenta dificultades relacionadas con los elevados precios de las memorias, las restricciones de suministro y las inversiones necesarias para ampliar su capacidad de producción. Estos factores aumentaron las preocupaciones sobre su generación de efectivo, incluso cuando la demanda de procesadores para centros de datos continúa mostrando fortaleza.

AMD, por su parte, cae alrededor de un 9,8%, reflejando el efecto contagio sobre el sector de semiconductores. El retroceso se produce en una semana especialmente complicada para fabricantes de chips y compañías vinculadas con centros de datos, mientras los inversores reconsideran las valoraciones y las perspectivas de rentabilidad de los negocios relacionados con la IA.
En sentido contrario, Eli Lilly avanza aproximadamente un 3,4% y vuelve a destacar entre las grandes empresas estadounidenses. La farmacéutica mantiene el impulso de sus recientes resultados trimestrales, respaldados por la creciente demanda de Mounjaro y Zepbound, sus tratamientos para diabetes y obesidad. Su comportamiento contrasta con las pérdidas generalizadas del sector tecnológico.
El mercado exige más rentabilidad al boom de IA
La sesión refleja una preocupación cada vez más evidente entre los inversores: el gasto en Inteligencia Artificial continúa creciendo, pero los mercados comienzan a exigir resultados financieros que justifiquen esas inversiones.
Amazon también retrocede después de presentar sus resultados trimestrales. Aunque su división de servicios en la nube, AWS, registró un crecimiento del 39,3%, la compañía informó un flujo de caja libre negativo de aproximadamente $42.400 millones durante los últimos doce meses, en medio de importantes desembolsos en infraestructura tecnológica.
Esta situación se suma al fuerte castigo recibido por Alphabet durante la jornada anterior, cuando sus acciones sufrieron una caída histórica tras conocerse el impacto de sus inversiones en IA sobre la generación de efectivo.
La combinación de resultados empresariales, elevados gastos de capital y expectativas de tasas de interés restrictivas está reforzando la cautela en Wall Street. Mientras los semiconductores concentran buena parte de las ventas, sectores como salud y consumo básico muestran una resistencia relativa mayor.
Por ahora, Intel y AMD simbolizan la presión sobre el sector tecnológico, mientras Eli Lilly destaca entre las compañías que consiguen atraer compradores. Si el Nasdaq Composite no logra recuperar parte del terreno perdido, las ventas podrían continuar durante el resto de la sesión.
