Nvidia respondió este jueves 29 de octubre a un reporte que vinculó a una ejecutiva de Megaspeed con sospechas de inteligencia china y con su director ejecutivo, Jensen Huang. La compañía defendió el carácter habitual de sus relaciones comerciales y rechazó acusaciones previas de desvío de semiconductores.
Según CNBC, el reportaje de The New York Times citó a personas informadas sobre labores de vigilancia estadounidenses. Estas señalaron que las agencias sospechaban que Alice Huang, vinculada al proveedor de nube de Singapur, podía obtener información para Pekín mediante su relación con el responsable del fabricante de chips.
La empresa considera habituales los contactos con clientes
Un portavoz explicó que Megaspeed es uno de sus clientes regionales de servicios en la nube y que las interacciones de Jensen Huang con sus representantes no resultan excepcionales. Añadió que el ejecutivo conversa cada año con miles de responsables de empresas que compran sus productos.
La compañía sostuvo que esos clientes no reciben secretos comerciales de Nvidia ni información relevante para la seguridad nacional. También expresó su confianza en que el Gobierno estadounidense le comunicaría si considerara que una persona representa una amenaza para la industria del país.
Esa respuesta describe la posición de la empresa sobre sus prácticas comerciales. Las sospechas de inteligencia proceden del reportaje y deben distinguirse de una conclusión judicial o de una confirmación pública independiente sobre la actividad atribuida a Alice Huang.
Las acusaciones sobre exportaciones forman un asunto distinto
La información también abordó sospechas previas de que Megaspeed habría ayudado a eludir restricciones estadounidenses sobre chips de IA destinados a China. Nvidia afirmó que esas acusaciones de desvío fueron investigadas exhaustivamente y refutadas el año pasado, una valoración que atribuyó a la revisión de ese caso.
La distinción es importante porque ese desmentido se refiere al posible desvío de productos. No permite concluir, por sí solo, que las alegaciones sobre actividades de inteligencia hayan quedado resueltas en los mismos términos.
En una respuesta recogida en la cobertura del reportaje, Megaspeed aseguró que toma las alegaciones con seriedad, contrató asesoría jurídica externa para una investigación interna y comunicó al Gobierno estadounidense su disposición a cooperar. La embajada china rechazó las acusaciones.
Los chips de IA siguen en el centro de la disputa
El episodio llega en un contexto de competencia tecnológica entre Washington y Pekín. Los procesadores del fabricante son fundamentales para desarrollar modelos de inteligencia artificial, por lo que su comercialización combina intereses empresariales, controles de exportación y preocupaciones de seguridad.
Huang ha mantenido contactos públicos con Donald Trump y defendido la construcción de infraestructura estadounidense de IA, al tiempo que busca autorizaciones para vender determinados productos en China. Esa proximidad política figuraba entre las preocupaciones descritas por las personas citadas en el reporte.
El Gobierno estadounidense autorizó este año la venta de chips H200 a China, pero los reguladores chinos bloquearon su importación. Ese producto pertenece a la generación Hopper, anterior a los Blackwell utilizados por desarrolladores estadounidenses.
La noticia mantiene abiertas dos cuestiones: el alcance real de las sospechas sobre la ejecutiva y las conclusiones de las investigaciones relativas a Megaspeed. Por ahora, la respuesta corporativa reivindica la normalidad de los contactos con clientes y rechaza las acusaciones anteriores sobre el destino de sus chips.
