🎃 Halloween 2026 | Historia 13/14
El domingo 30 de octubre de 1938, poco después de las ocho de la noche en Nueva York, la música de baile que sonaba en la cadena CBS se interrumpió para dar paso a un boletín urgente. Un astrónomo había observado explosiones de gas en la superficie de Marte, y minutos después llegaba otra noticia: un objeto ardiente había caído en una granja cerca de Grovers Mill, en Nueva Jersey.
Nada de aquello estaba ocurriendo. Era «La guerra de los mundos», una adaptación de la novela que H. G. Wells publicó en 1898, emitida en el programa «The Mercury Theatre on the Air» y presentada al comienzo como una dramatización, aunque estaba construida para sonar exactamente como un informativo real.

Un guion que nadie creía convincente
Al frente estaba Orson Welles, de 23 años, director de la compañía teatral Mercury Theatre, que llevaba 17 semanas en antena con un programa sin patrocinador. Welles eligió la novela, el productor John Houseman encargó al guionista Howard Koch convertirla en boletines de última hora y Koch, que la encontraba anticuada y aburrida, llegó a decir a mitad de semana que no tenía arreglo.
Según la reconstrucción de Smithsonian Magazine, un ensayo grabado el jueves fue considerado un desastre por todos los que lo escucharon.
Houseman y el codirector Paul Stewart reescribieron el texto para alargar la parte informativa, eliminaron referencias al paso de los días para que la invasión pareciera transcurrir en tiempo real y dejaron la pausa de identificación de la emisora a unos dos tercios del programa, no en la media hora habitual.
El actor Frank Readick, que interpretaba al reportero enviado a Grovers Mill, estudió la grabación de la retransmisión del desastre del dirigible Hindenburg para imitar la voz de un periodista ante una catástrofe. Welles, por su parte, ralentizó deliberadamente los primeros minutos y dio a un supuesto secretario del Interior la voz de un actor capaz de imitar a Franklin D. Roosevelt.
La ficción avanzó desde el informe astronómico hasta la aparición de criaturas en Nueva Jersey, un rayo de calor que arrasaba a los presentes, la derrota de la milicia y máquinas de guerra marcianas que avanzaban hacia Nueva York. Para quien hubiera sintonizado tarde, la aclaración de que se trataba de una obra de teatro no llegaba hasta casi 40 minutos después del inicio.
Llamadas, titulares y una rueda de prensa
Algunos oyentes creyeron lo que escuchaban, y sus llamadas inundaron comisarías, redacciones y emisoras. La prensa de Alabama recogió, por ejemplo, el caso de una mujer de Mobile que telefoneó a los periódicos para preguntar si era más seguro quedarse en la ciudad o huir a zonas altas.
Welles cerró el programa con una despedida en la que presentaba la emisión como la manera que tenía el Mercury Theatre de disfrazarse por Halloween. A la mañana siguiente, su rostro aparecía en las portadas de todo el país, y The New York Times titulaba en primera página que los oyentes habían entrado en pánico al tomar el drama por hechos reales.
Welles compareció ante decenas de periodistas y cámaras en el edificio de CBS, donde negó una y otra vez haber querido engañar a nadie. Años más tarde insinuó lo contrario, pero Houseman y Koch siempre sostuvieron que nadie en el equipo esperaba que una historia sobre marcianos pudiera tomarse en serio.
El pánico que contaron los periódicos
Los diarios del 31 de octubre hablaron de histeria colectiva, carreteras colapsadas, intentos de suicidio y hospitales atendiendo a personas en estado de choque. Cuando investigadores posteriores trataron de verificar esas atenciones hospitalarias, no encontraron pruebas de que hubieran ocurrido.
La misma noche de la emisión, el servicio de audiencias C. E. Hooper telefoneó a 5.000 hogares para su encuesta nacional, y solo un 2% dijo estar escuchando el programa de Welles o una obra de teatro en CBS, sin que nadie mencionara un informativo. Gran parte del público estaba sintonizado en el programa de NBC del ventrílocuo Edgar Bergen, el más popular de esa franja.
En 1940, el psicólogo de Princeton Hadley Cantril publicó «The Invasion from Mars: A Study in the Psychology of Panic», que estimó en unos seis millones los oyentes y en alrededor de un millón los asustados. Su trabajo se apoyaba en una encuesta realizada seis semanas después, cuando la cobertura de la prensa ya había fijado el relato, una contaminación que el propio Cantril admitió.
Los historiadores de los medios Jefferson Pooley y Michael Socolow sostienen que la prensa escrita, que había perdido ingresos publicitarios frente a la radio durante la Depresión, encontró en el episodio una oportunidad para cuestionar la fiabilidad del nuevo medio como fuente de noticias. No fue una conspiración coordinada, sino un interés compartido que coincidió con una historia irresistible.
Hubo personas asustadas, llamadas angustiadas y oyentes que buscaron a sus familias, pero no existen pruebas de un pánico que recorriera todo el país. Aquella noche se emitieron en realidad dos historias, una invasión marciana que duró menos de una hora y un pánico nacional que los periódicos contaron a la mañana siguiente y que sigue repitiéndose 88 años después.
🎃 Esta es la decimotercera entrega de «Halloween 2026: 14 historias para no dormir», una colección especial de CriptoTendencia con una nueva historia cada día hasta el 31 de octubre.
