Una anotación olvidada en el diario de Gustave Fayet añadió un nombre decisivo a la historia de Châtaigniers en fleurs (Castaños en flor), el paisaje de Vincent van Gogh que saldrá a subasta en noviembre. El documento identifica al coleccionista francés como uno de sus primeros propietarios, un dato que no figuraba hasta ahora en los estudios conocidos sobre la procedencia del cuadro.
La investigación de The Art Newspaper señala que Fayet registró el 9 de enero de 1909 un pago de 3.800 francos al marchante Eugène Druet. El comerciante había adquirido la obra del príncipe de Wagram, relacionado con la familia Rothschild. La referencia permite reconstruir un tramo temprano de la circulación de una pintura realizada por Van Gogh en Auvers-sur-Oise en mayo de 1890.
Un registro privado completa la historia del cuadro
El diario aporta algo más que una cifra de compra. Fayet describió una casa junto al camino por el que pasan personas, rasgos que ayudan a reconocer la obra ofrecida ahora por Sotheby’s. La precisión es importante porque existe otro paisaje de Van Gogh centrado en un castaño, conservado en el Museo Kröller-Müller, que no presenta esa misma escena.
Aquel día el coleccionista compró también otro Van Gogh, Cabañas blancas en Saintes-Maries. Sin embargo, la permanencia de Castaños en flor en su colección fue breve: en noviembre de 1909 ya lo había vendido a la galería parisina Bernheim-Jeune. El nuevo dato no cambia la autoría de la obra, pero sí ilumina quién la valoró cuando el pintor todavía estaba lejos de la consagración institucional actual.
La exposición de Fayet y el préstamo que no se concretó
Fayet es protagonista de una exposición en la Fundación Louis Vuitton de París, programada hasta marzo de 2027. Castaños en flor estaba incluido en el catálogo y se había previsto prestarlo para la muestra, pero esa oferta se retiró en una etapa tardía, lo que permitió incorporarlo a la venta de la colección argentina Blaquier-Arrieta.
La muestra rescata la mirada de un coleccionista que apoyó tempranamente a Van Gogh, Gauguin y otros artistas modernos. Fayet reunió una extensa colección en una época en la que los museos franceses aún recibían con cautela esas propuestas. Su paso fugaz por este cuadro demuestra que una obra puede tener capítulos relevantes incluso dentro de una propiedad que duró menos de un año.
Un precio estimado no equivale a un récord alcanzado
La ficha de Sotheby’s anuncia la subasta para el 18 de noviembre en Nueva York y ofrece la estimación solo a pedido. El medio especializado calcula que el precio podría rondar los 180 millones de dólares antes de las comisiones, una expectativa que colocaría la venta muy por encima del máximo público actual si se confirmara.
Ese récord pertenece a Verger avec cyprès (Huerto con cipreses), adjudicado por 117,18 millones de dólares, con cargos incluidos, en 2022. Castaños en flor todavía no se vendió, por lo que llamarlo el Van Gogh más caro sería prematuro. La puja efectiva, y no la estimación, determinará si se alcanza una nueva marca.
El hallazgo del diario suma una pieza verificable a la procedencia de la obra justo antes de su regreso al mercado. Su importancia histórica reside en conectar el lienzo con un defensor temprano del arte moderno; el resultado comercial, en cambio, seguirá abierto hasta que concluya la subasta.
