El yen japonés podría fortalecerse frente al dólar y el euro, impulsado por las elecciones legislativas de Estados Unidos y la incertidumbre política en Francia. La hipótesis gana espacio entre operadores de divisas, aunque depende del resultado electoral y de las decisiones de los bancos centrales.
Durante octubre, la moneda japonesa se ha movido aproximadamente entre 156 y 158 yenes por dólar. Según Nikkei Asia, algunos participantes del mercado ven margen para una apreciación cuando se despeje la elección estadounidense del 3 de noviembre y disminuyan las posiciones acumuladas a favor del dólar.
Las elecciones en EE. UU. ponen al dólar bajo examen
Un cambio en el control del Congreso podría alterar las expectativas sobre gasto público, impuestos y regulación de la inteligencia artificial. Parte del mercado considera que una victoria demócrata abriría preguntas sobre las grandes tecnológicas y las inversiones en centros de datos. Esa lectura, sin embargo, es una posibilidad de mercado y no una consecuencia automática de la votación.
El historial también alimenta las apuestas a favor del yen. Un análisis de las diez elecciones de mitad de mandato celebradas entre 1986 y 2022 encontró que la divisa japonesa ganó terreno frente al dólar en nueve ocasiones entre finales de noviembre y finales de enero. La muestra no garantiza que el patrón se repita en 2026, pero ofrece una referencia para quienes anticipan un reajuste de posiciones tras los comicios.
Antes de la votación llegarán decisiones monetarias capaces de cambiar el panorama. La Reserva Federal se reunirá el 27 y 28 de octubre, mientras que el Banco Central Europeo y el Banco de Japón también tendrán citas de política monetaria esa semana.
Incluso si las tasas permanecen estables, el lenguaje de sus comunicados puede mover las expectativas sobre los diferenciales de interés que sostienen al dólar frente al yen.
La tensión francesa añade presión sobre el euro
La incertidumbre fiscal y las protestas en Francia se han trasladado al mercado de bonos. El rendimiento de la deuda pública francesa a diez años superó el 5% el 21 de octubre, un nivel que no se veía desde 2002. Como el rendimiento sube cuando cae el precio del bono, ese movimiento refleja la mayor prima que exigen los inversores para mantener deuda del país.
En ese contexto, el yen se ha mantenido fuerte frente al euro y llegó a sus mejores niveles desde noviembre de 2025. Si los inversores reducen su exposición a activos europeos, parte de los flujos podría dirigirse a Japón; aun así, el vínculo entre las protestas francesas y el tipo de cambio no es mecánico, porque también influyen las tasas, el apetito global por riesgo y las perspectivas económicas de ambos países.
El próximo movimiento dependerá de las tasas
Una encuesta de octubre entre 59 observadores del mercado mostró que el 44% espera que el yen supere al dólar y al euro antes de fin de año, el doble de la proporción registrada en junio. El dólar todavía reúne al 49% de quienes creen que será la moneda más fuerte, una señal de que no existe consenso sobre un giro duradero a favor de Japón.
Para el yen, el escenario favorable combinaría un dólar más débil después de las elecciones con un euro presionado por la crisis francesa. Pero datos de inflación, crecimiento o gasto empresarial en Estados Unidos podrían modificar rápidamente esa perspectiva. Las próximas semanas mostrarán cuánto peso tendrán la política y los tipos de interés en las divisas.
