OpenAI se acerca a una nueva ronda privada de financiación de hasta USD 30.000 millones, en una operación que situaría su valoración previa a la inversión en USD 1,25 billones. Inversores de Emiratos Árabes Unidos y la firma Coatue encabezarían la negociación, según personas familiarizadas con el proceso citadas por CNBC. La compañía todavía no ha anunciado un cierre ni ha comunicado los términos definitivos.
El importe final podría ser inferior al máximo planteado. De acuerdo con esas fuentes, la empresa busca obtener las firmas de los participantes en los próximos días, mientras termina de definir el tamaño de la operación. La financiación se presenta como un puente hacia una posible salida a bolsa, aunque ese objetivo tampoco fija por sí mismo una fecha para que las acciones empiecen a cotizar.
Una valoración de USD 1,25 billones antes del nuevo capital
La expresión «valoración previa» es central para interpretar la cifra. Significa que los USD 1,25 billones representarían el valor asignado a OpenAI antes de incorporar el dinero de esta ronda; los USD 30.000 millones son el techo de la captación prevista, no una cantidad ya recibida. El valor posterior y la participación que obtendría cada inversor dependerán de los acuerdos que finalmente se firmen.
Como referencia, OpenAI informó en marzo que había cerrado una ronda con USD 122.000 millones en capital comprometido y una valoración posterior a la inversión de USD 852.000 millones. La nueva cifra sugeriría un aumento considerable en las expectativas de sus financiadores, aunque ambas valoraciones parten de bases distintas y la negociación actual sigue abierta.
Emiratos también aparece en los planes de infraestructura
Además del aporte de capital, la empresa estaría negociando un acuerdo comercial para obtener más capacidad de cómputo en Emiratos Árabes Unidos. Se trataría de una conversación separada de la ronda, según una de las personas consultadas, por lo que no corresponde darla por cerrada ni confundir inversión accionaria con contratación de servicios tecnológicos.
El interés por ampliar la infraestructura responde a una necesidad decisiva para el negocio: entrenar modelos y atender a millones de usuarios exige servidores, chips, energía y centros de datos. En febrero, la compañía comunicó a inversores una meta cercana a USD 600.000 millones de gasto acumulado en cómputo hasta 2030. Esa proyección ayuda a dimensionar la búsqueda de fondos, pero también subraya cuánto capital deberá transformar en ingresos sostenibles.
El puente hacia una eventual salida a bolsa
OpenAI presentó en junio un borrador confidencial de registro ante el regulador estadounidense. En aquel comunicado explicó que el trámite le daba la opción de cotizar, sin decidir todavía cuándo hacerlo. La nueva financiación podría darle margen para sostener sus inversiones mientras evalúa el momento de abrir su capital al público.
Para los potenciales inversores, los próximos hitos serán la confirmación del monto recaudado, la identidad de quienes participen y los términos económicos de la ronda. También importará si el acuerdo de cómputo avanza de forma independiente. Hasta que existan documentos o anuncios definitivos, la valoración y el calendario bursátil siguen siendo escenarios en negociación, no resultados consumados.
