El 83% de los economistas consultados en una reciente encuesta de Bloomberg anticipa que el Banco de Japón (BoJ) volverá a subir las tasas de interés en diciembre, según The Japan Times. Ninguno de los participantes espera cambios en la próxima reunión de política monetaria, que concluirá el 30 de octubre. En cambio, la mayoría prevé que la entidad eleve el costo del dinero desde el actual 1,25% durante su encuentro del 18 de diciembre.
El cambio en las expectativas resulta significativo. En septiembre, solamente el 35% de los encuestados anticipaba una subida para diciembre, mientras que enero era la opción más mencionada. Además, el 67% de los economistas espera ahora incrementos de tasas aproximadamente cada tres meses, frente al 46% del sondeo anterior.
Esto sugiere que el BoJ podría mantener el ritmo de endurecimiento monetario después de elevar las tasas en septiembre por segunda vez en tres meses.
Uno de los principales focos de atención de la reunión de octubre será la evaluación de la inflación subyacente. Los economistas esperan señales sobre si el banco central considera que este indicador alcanzó de manera sostenible su objetivo del 2%, establecido en 2013. «Si lo hace, el desafío será ajustar el grado de flexibilidad de la política monetaria para mantener firmemente anclada la inflación en el 2%», explicó Keiji Kanda, economista jefe del Daiwa Institute of Research.
Kanda prevé nuevas subidas de tasas tanto en diciembre como en marzo de 2027. Bajo la dirección de Kazuo Ueda, el Banco de Japón elevó el costo del dinero hasta el 1,25% en septiembre, su nivel más alto en más de tres décadas. Con esta decisión, la entidad ingresó en el rango estimado de tasa neutral, situado aproximadamente entre el 1,1% y el 2,5%.
Este nivel representa una referencia importante para determinar cuánto margen conserva el banco central para continuar retirando estímulos sin frenar excesivamente la actividad económica.
El gobierno de Takaichi y su postura ante las subidas de tasas en Japón
La trayectoria de las tasas de interés también podría verse condicionada por la posición del Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi. Aunque la mandataria ha defendido tradicionalmente políticas monetarias expansivas para estimular el crecimiento, las recientes declaraciones de su administración sugieren una postura más flexible.
Este cambio se produce después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, instara a Japón a abandonar sus políticas reflacionarias.
Tras esas declaraciones, Takaichi y varios de sus ministros rechazaron que el Gobierno mantenga una estrategia orientada exclusivamente a estimular la inflación. En este contexto, cerca de dos tercios de los economistas encuestados consideran que la administración ha moderado su resistencia a nuevas subidas de tasas.
«La Oficina de la Primera Ministra probablemente no ve con buenos ojos nuevos incrementos del Banco de Japón», señaló Naomi Muguruma, estratega de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities.
«Aun así, parece probable que se mantenga al margen y los acepte tácitamente por ahora, principalmente por la relación con Estados Unidos», añadió la especialista. Durante la reunión de septiembre, la decisión de elevar las tasas recibió los votos en contra de Toichiro Asada y Ayano Sato, dos miembros de la junta designados por Takaichi.
Su oposición contribuyó a generar incertidumbre sobre la continuidad del endurecimiento monetario y aumentó la atención sobre las divisiones internas del banco central.
Por su parte, Yoshimasa Maruyama, economista jefe de mercado de SMBC Nikko Securities, considera posible que Hajime Takata, uno de los integrantes más favorables a una política monetaria restrictiva, proponga otra subida durante la reunión de octubre. No obstante, el consenso sigue apuntando a una pausa.
En cuanto al informe trimestral de perspectivas económicas, los analistas esperan que el BoJ mantenga sus proyecciones de inflación prácticamente sin cambios, aunque podría introducir pequeños ajustes para el próximo ejercicio fiscal.
Una pausa con tono restrictivo y la atención puesta en los votos
«El Banco de Japón probablemente indicará que considera que la inflación subyacente se encuentra alrededor del 2%», afirmó Takeshi Yamaguchi, economista jefe de Morgan Stanley MUFG Securities.
«Esperamos que el banco mantenga las tasas sin cambios este mes, pero probablemente será una pausa con tono restrictivo», añadió el especialista. De este modo, la atención de los inversores se concentrará en el resultado de la votación, las posibles discrepancias dentro de la junta y las declaraciones de Kazuo Ueda. Estas señales serán fundamentales para determinar si el BoJ mantiene su trayectoria hacia una nueva subida de tasas en diciembre.
