El rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años cerró el 15 de octubre en 5,10%, después de haber arrancado el mes en 5,31%, un retroceso que el analista Iván Paz Chain conectó con bitcoin al publicar una correlación positiva del 33% entre ambos activos y sostener que los bonos suelen ir por delante de la tendencia.
En cripto, una baja de rendimientos se lee casi por reflejo como alivio, porque abarata el dinero y empuja capital hacia el riesgo, pero el signo de esa correlación y el motivo de la caída de este mes apuntan en otra dirección.
Una caída que no nace de la Fed
El retroceso llega desde máximos en 24 años, después de que la venta global de bonos perdiera impulso. El jueves, el de 10 años cayó casi 13 puntos básicos hasta 5,05% en plena huida hacia la seguridad, con una venta global de acciones y un desplome tecnológico alimentado por dudas sobre la sostenibilidad del gasto en IA con tipos altos.
La inflación no ayudó: el IPC de septiembre subió 3,7% interanual, por encima del consenso, y el mercado asigna más de un 90% de probabilidad a al menos una subida de tipos antes de fin de año. El viernes, con Warsh sin descartar un alza en octubre, bitcoin cotizaba cerca de 81.300 USD.
La señal: bitcoin está del lado del riesgo
Una correlación positiva significa que, en el período medido, bitcoin tendió a subir cuando subían los rendimientos y a bajar cuando caían, un patrón coherente con dos activos que responden al mismo motor, el apetito por riesgo y las expectativas de crecimiento, más que a la relación de manual entre tipos y activos especulativos.
Leída así, la caída de 21 puntos básicos de octubre no funciona como luz verde. Los rendimientos bajan porque el dinero sale de la renta variable hacia el Tesoro, y en esa rotación bitcoin queda del lado del activo del que se huye, no del refugio al que se llega.
El ruido: la cifra pesa menos de lo que parece
El propio panel que acompaña al tweet califica la confianza estadística como «none», con una muestra efectiva de 28 observaciones, de modo que el 33% no se distingue con solidez de una correlación nula. La ventana va del 24 de mayo de 2024 al 16 de octubre de 2026, casi dos años y medio y no solo el último.
Una correlación simultánea tampoco mide quién anticipa a quién, y la idea de que el bono va por delante requiere un análisis con desfase temporal que el gráfico no muestra. La relación merece seguimiento como contexto, no como indicador adelantado.
La prueba de finales de octubre
La reunión de la Fed de fin de mes separará los dos tipos de caída. Si los rendimientos siguen bajando por miedo, la correlación positiva juega en contra de bitcoin, y si bajan porque el banco central renuncia a subir, el alivio sería de otra naturaleza y la lectura clásica volvería a tener sentido.
