MSCI aprobó el 15 de octubre la regla que declara no elegibles para sus índices globales a las empresas «no operativas», aquellas cuyo valor depende de acumular activos y no de un negocio que genere caja. La decisión entra en vigor con la revisión de noviembre, efectiva al cierre del 30 de noviembre, y deja a Strategy y Metaplanet en la lista de posibles bajas que MSCI confirmará el 11 de noviembre.
El mercado reaccionó con moderación, con las acciones de Strategy cediendo un 2,57% hasta 147,40 dólares en la preapertura del viernes, porque el veredicto llevaba meses anunciado, aunque la letra pequeña de la regla deja menos margen del que se suponía.
Una regla general con destinatarios conocidos
MSCI ya excluía de sus Global Investable Market Indexes a los fondos de inversión, las sociedades de desarrollo empresarial (BDC) y otros vehículos pasivos, y ahora extiende esa lógica a las empresas cotizadas con características similares.
El filtro tiene dos etapas: primero comprueba si la compañía tiene activos operativos sustanciales y, si no los tiene, la somete a cinco ratios financieros, de modo que quien falla en cuatro queda fuera.
Los ratios miden la intensidad de activos operativos y de gastos, el flujo de caja operativo, los cambios de valor razonable y la dependencia del capital externo, y ninguno menciona las criptomonedas. Aun así, la simulación que MSCI publicó en agosto con datos de mayo marcaba para exclusión a Strategy, Metaplanet y Yellow Cake, tenedora de uranio, mientras SharpLink, Solana Company, DeFi Development y Ton Strategy quedaban en vigilancia.
Es la segunda vuelta de un intento que MSCI aparcó en enero, cuando renunció a excluir a las compañías con más del 50% de sus activos en cripto y se comprometió a revisar el universo de empresas no operativas en su conjunto.
El colchón mira hacia atrás
Para los miembros actuales, MSCI exige que la empresa falle el filtro en cada uno de sus dos últimos ejercicios anuales antes de excluirla, y puede apoyarse además en el último informe intermedio disponible. El colchón se calcula sobre cuentas ya presentadas, no es un periodo de gracia hacia adelante, y si Strategy no supera el test con sus balances de 2024 y 2025 su salida puede ejecutarse en esta misma revisión.
MSCI también retira las medidas provisionales de octubre de 2025, que congelaban los aumentos de número de acciones y de factores de inclusión de las tesorerías cripto, de manera que las que superen el filtro volverán a ganar peso en el índice al ritmo de sus emisiones.
Se venden acciones, no bitcoin
Los fondos que replican índices de MSCI tendrían que deshacerse de las acciones de las excluidas, no del bitcoin que guardan en balance. JPMorgan estimó en 2025 que la salida de Strategy podría provocar unos 2.800 millones de dólares en ventas pasivas, cifra que elevaba hasta 8.800 millones si otros proveedores de índices seguían el mismo camino.
El golpe de fondo recae sobre el modelo de financiación. Strategy compra bitcoin emitiendo acciones y deuda, una maquinaria que funciona mientras sus títulos cotizan con prima sobre el bitcoin que los respalda y que se alimenta, en parte, de la demanda automática de los fondos indexados. Sin esa demanda, cada emisión cuesta más y diluye más, en una compañía que ya en agosto vendió bitcoin para pagar dividendos preferentes.
Strategy calificó la propuesta de «equivocada» en su respuesta a la consulta y sostiene que su negocio de bitcoin constituye un segmento operativo según las normas contables de Estados Unidos.
Las fechas que importan
El 11 de noviembre MSCI publicará la lista definitiva junto con la revisión trimestral, y al cierre del 30 de noviembre se ejecutarán los cambios. Entre ambas fechas, el mercado tendrá que descontar las posibles ventas forzadas con bitcoin cotizando en torno a los 81.000 dólares.
