Wall Street muestra un comportamiento dividido durante la mañana de este jueves. Mientras el Dow Jones consigue recuperarse, el S&P 500 y, especialmente, el Nasdaq Composite continúan bajo presión debido a las fuertes ventas en compañías de semiconductores e infraestructura de Inteligencia Artificial (IA).
La sesión refleja una marcada rotación hacia sectores defensivos, mientras los inversores vuelven a cuestionar las elevadas valoraciones y la rentabilidad de las inversiones multimillonarias en IA.
La presión vendedora se concentra principalmente en los fabricantes de chips y equipos tecnológicos, donde varias compañías registran caídas pronunciadas. En contraste, el sector de salud vuelve a destacar por su resistencia, con Eli Lilly entre las grandes compañías que consiguen avanzar con fuerza.
El Dow Jones resiste mientras el Nasdaq Composite y el S&P 500 siguen débiles
El Dow Jones cotiza cerca de los 51.843 puntos y mantiene la estructura técnica más favorable entre los tres principales índices de Wall Street. El rebote desde la zona de los 51.400 puntos ha sido sólido y el índice se mantiene por encima de su media móvil exponencial (EMA) de 100 períodos.
Sin embargo, el índice de fuerza relativa (RSI) se aproxima a niveles de sobrecompra, lo que podría limitar el avance si las compras comienzan a perder impulso.

Por su parte, el S&P 500 se mueve alrededor de los 7.696 puntos y continúa por debajo de su EMA de 100 períodos, situada cerca de los 7.763 puntos. El índice intenta estabilizarse después de una fuerte caída, pero todavía no consigue recuperar una estructura técnica favorable. La persistente debilidad del sector tecnológico sigue siendo uno de los principales obstáculos para una recuperación sostenida.
El Nasdaq Composite concentra la mayor presión vendedora y cotiza cerca de los 26.385 puntos, considerablemente por debajo de su EMA de 100 períodos. El RSI permanece en niveles de sobreventa, reflejando la intensidad del retroceso. Las fuertes caídas en semiconductores, hardware e infraestructura de IA continúan siendo el principal foco de debilidad del índice tecnológico.
Dell e Intel lideran las pérdidas mientras Eli Lilly avanza
Dell Technologies retrocede alrededor del 9,47% y vuelve a posicionarse entre las compañías más castigadas de la jornada. Los inversores están penalizando a las empresas con mayor exposición al gasto en centros de datos, en medio de crecientes preocupaciones sobre los niveles de endeudamiento, los costos de financiación y la capacidad de transformar el auge de la inversión en IA en flujos de caja sostenibles.

Intel también registra una caída cercana al 6,61%, acompañando las fuertes ventas en el sector de semiconductores. Nvidia, AMD, Micron y Broadcom presentan igualmente resultados negativos, lo que demuestra que la presión no se limita a una compañía en particular. Las valoraciones exigentes y las dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento de la demanda están provocando movimientos cada vez más pronunciados entre los principales fabricantes de chips.
En sentido contrario, Eli Lilly avanza alrededor del 3,88% y destaca como una de las principales beneficiarias de la rotación hacia sectores defensivos. La farmacéutica mantiene el respaldo de su sólido negocio de tratamientos metabólicos, especialmente por las perspectivas comerciales de Mounjaro y Zepbound. Esta fortaleza le permite atraer el interés de los inversores en una jornada dominada por la aversión al riesgo tecnológico.
La presión sobre la IA acelera la rotación defensiva
De acuerdo con diversos informes, los inversores están comenzando a exigir mayores garantías sobre la rentabilidad de las inversiones multimillonarias en Inteligencia Artificial. El creciente endeudamiento asociado a la construcción de centros de datos, los elevados costos de financiación y la incertidumbre sobre el retorno de estas inversiones están provocando una reevaluación de las compañías vinculadas al hardware, los semiconductores y la infraestructura tecnológica.
Este cambio de percepción ayuda a explicar por qué el Dow Jones consigue mostrar una mayor resistencia mientras el Nasdaq Composite continúa debilitándose. Por ahora, Wall Street mantiene una clara división entre las fuertes ventas en tecnología y el creciente interés por sectores defensivos. Esta dinámica podría prolongarse mientras persistan las dudas sobre las tasas de interés, el endeudamiento corporativo y la capacidad de las inversiones en IA para generar beneficios sostenibles.
