El mercado bursátil japonés sufrió una fuerte sacudida durante la jornada de este jueves. El índice de referencia Nikkei 225 fue uno de los más afectados, al desplomarse un 4,90% y cerrar en los 64.425,95 puntos. Esta caída representó una pérdida de 3.318,34 puntos, la tercera mayor de su historia en términos absolutos, según un reciente reporte de The Japan Times.
El movimiento en Tokio prolongó la ola de ventas desatada previamente en la bolsa de valores de Estados Unidos. Las acciones de empresas vinculadas a los semiconductores y la Inteligencia Artificial (IA) encabezaron las pérdidas, en medio de crecientes dudas sobre la rentabilidad de las inversiones tecnológicas y las elevadas valoraciones del sector. La caída también marcó la sexta jornada consecutiva de retrocesos del índice japonés.
Entre las compañías más castigadas destacó Advantest, que perdió alrededor del 14,95% al cierre de la sesión. Por su parte, Tokyo Electron retrocedió un 7,78%, mientras que SoftBank Group cayó aproximadamente un 9,32%. El índice más amplio Topix también terminó en terreno negativo, con una contracción del 2,38%, hasta situarse en los 3.999,34 puntos.
Paralelamente, la presión vendedora se extendió a otros mercados importantes del continente asiático. El índice surcoreano Kospi se desplomó un 7,57%, afectado por las fuertes caídas de Samsung Electronics y SK Hynix, que retrocedieron un 9,48% y un 11,06%, respectivamente. Cabe destacar que el mercado surcoreano ya había registrado importantes pérdidas durante las jornadas anteriores.
Los datos de inflación en Estados Unidos y las dudas sobre la rentabilidad de la IA impactaron en el Nikkei 225
Uno de los principales detonantes de la ola de ventas fue la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) de septiembre en Estados Unidos. La inflación interanual del 3,7% superó las estimaciones del mercado y reavivó las expectativas de nuevas subidas de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. En este contexto, los operadores siguen de cerca la próxima reunión del banco central estadounidense, prevista para finales de octubre.
A esta presión macroeconómica se sumó el desplome de los bonos corporativos de CoreWeave, compañía estadounidense especializada en infraestructura de centros de datos para IA. El episodio incrementó las preocupaciones sobre los elevados niveles de endeudamiento y la rentabilidad futura de las inversiones tecnológicas. El estratega de Nomura Securities, Wataru Akiyama, analizó el impacto de la noticia y señaló que «la noticia frustró las expectativas de rentabilidad de los negocios relacionados con la IA».
A pesar de la magnitud del retroceso, algunos especialistas consideran que la caída podría responder a una corrección temporal, después de las importantes ganancias acumuladas por el mercado japonés. El estratega de renta variable de IwaiCosmo Securities, Toshikazu Horiuchi, ofreció una visión más moderada sobre el panorama bursátil. Según explicó, el desplome «borró parte de las ganancias acumuladas durante los últimos meses».
El especialista añadió que numerosas acciones japonesas todavía presentan valoraciones atractivas, por lo que podrían recuperar el interés de los inversores durante la próxima temporada de resultados corporativos. En este sentido, las posibles revisiones al alza de las previsiones de beneficios empresariales podrían contribuir a estabilizar el mercado en las próximas semanas.
Los inversores buscan refugio en el yen y la deuda soberana
La búsqueda de activos de refugio también tuvo repercusiones en los mercados de divisas y bonos soberanos. El dólar estadounidense perdió terreno frente a la moneda japonesa, llegando a cotizar en torno a los 157,7 yenes. Este movimiento reflejó una mayor demanda de yenes, tradicionalmente considerados un activo refugio durante los períodos de elevada incertidumbre financiera.
Por otra parte, en el mercado de deuda, el rendimiento del bono del Gobierno japonés a 10 años descendió hasta situarse alrededor del 2,9%, uno de sus niveles más bajos de las últimas semanas. Este comportamiento estuvo en línea con la caída de los rendimientos de los bonos estadounidenses, impulsada por la demanda de activos considerados más seguros. Mientras tanto, el petróleo Brent se mantuvo por encima de los $104 por barril, pese a registrar retrocesos durante la jornada, en un contexto de persistentes tensiones geopolíticas.
