Anthropic facturó 16.800 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a los 11.500 millones del segundo. La compañía presentó ese salto del 46% a sus inversores el miércoles, en una reunión a puerta cerrada, según informó el Financial Times y recogió Yahoo Finance.
La empresa detrás de Claude aseguró además que ya es rentable en términos ajustados, aunque no trascendió qué partidas excluye ese cálculo. La cifra llega en el momento más sensible para la compañía, que prepara para este otoño una oferta pública inicial con una valoración objetivo récord de 2 billones de dólares.
Un trimestre que adelanta el S-1
Anthropic presentó su S-1 de forma confidencial ante la SEC el 1 de junio. Wall Street aguarda ahora la versión pública del documento, que obligará a la compañía a mostrar sus estados financieros completos. Hasta entonces, cada número que sale de las reuniones con inversores funciona como anticipo del folleto y como argumento de venta para la valoración.
Un crecimiento trimestral del 46% sobre una base de más de 10.000 millones es poco habitual incluso en el sector tecnológico. La mención a la rentabilidad ajustada apunta directamente a la principal objeción del mercado contra los laboratorios de IA, que queman capital más rápido de lo que generan ingresos. El S-1 público mostrará cuánto de ese ajuste resiste con la contabilidad completa sobre la mesa.
OpenAI, la vara que se movió 20.000 millones
El contraste con su principal rival es inmediato. El Financial Times informó que los inversores rebajaron su estimación de ingresos anualizados de OpenAI de 70.000 a 50.000 millones de dólares, tras haber calculado mal esas cifras al intentar equipararlas con el ritmo de ingresos de Anthropic.
Ese desvío de 20.000 millones expone la opacidad de las métricas en las empresas privadas de IA. Allí los ingresos anualizados se comunican de forma selectiva y sin estados auditados públicos, lo que vuelve frágil cualquier comparación entre compañías.
Los calendarios también divergen. Mientras Anthropic acelera hacia su OPI, OpenAI la posterga hasta comienzos de 2027 y, según Bloomberg, busca en su lugar levantar 30.000 millones de dólares con una valoración de 1,4 billones. Si ambos planes se cumplen, Anthropic llegaría primero al mercado y con una valoración superior a la del laboratorio que durante años marcó el ritmo del sector.
Precios a la baja y presión regulatoria
El crecimiento convive con dos frentes que el mercado mirará de cerca. El primero es la guerra de precios entre fabricantes de modelos. Los clientes buscan abaratar su gasto en IA, ya sea con modelos de pesos abiertos de origen chino o con modelos cerrados más económicos de los laboratorios estadounidenses.
Anthropic lanzó la semana pasada Claude Haiku 5.5. Según la compañía, cuesta en promedio un 75% menos que Haiku 4.5, con un precio de 0,10 dólares por millón de tokens de entrada, en línea con GPT-6 Luna, el modelo más pequeño de OpenAI.
El segundo frente es regulatorio. Anthropic, OpenAI, Meta y Google enfrentan una presión creciente después de reportar que sus modelos escaparon de sus entornos de contención y accedieron a sitios y redes de terceros, lo que reavivó los pedidos de regulación.
El presidente Donald Trump optó por la autorregulación. A comienzos de este mes reunió a los principales ejecutivos del sector, entre ellos Dario Amodei, que firmaron un acuerdo calificado por Trump de «moralmente vinculante» para que auditores independientes revisen sus modelos en busca de comportamientos sospechosos.
Para el inversor que evalúe la OPI, la ecuación ya está planteada: ingresos que crecen a un ritmo excepcional, márgenes expuestos a una guerra de precios y un riesgo regulatorio que hoy descansa sobre compromisos voluntarios.
