Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial arrancaron este lunes 12 de octubre en Bangkok con la inteligencia artificial en el centro del debate. La idea que atravesó la primera jornada fue doble: la inversión en IA ayuda a sostener el crecimiento global, pero su impacto sobre el empleo obliga a preguntarse quién recibirá esos beneficios.

La inversión en IA sostiene el crecimiento
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó que la inversión en infraestructura de inteligencia artificial contribuye a mantener el crecimiento mundial en torno al 3%, pese al peso que supone su enorme consumo de energía.
No se trata de una previsión nueva presentada hoy: el organismo ya manejaba esa estimación del 3% desde julio, y tenía previsto actualizarla el martes 13, en la segunda jornada del encuentro.
El empleo, la otra cara de la moneda
Georgieva también recordó que cerca del 40% de los empleos del mundo podrían verse afectados por la IA. El matiz es decisivo: «afectados» abarca tareas que se mejoran, se transforman o se desplazan, y no equivale a que vaya a perderse el 40% de los puestos de trabajo.
El debate mostró, además, sus dos caras: Tharman Shanmugaratnam alertó sobre el riesgo que la automatización supone para las oportunidades de primer empleo, mientras que Ajay Banga, al frente del Banco Mundial, defendió el desarrollo de aplicaciones de IA prácticas y accesibles para la agricultura, la salud y la educación en los países en desarrollo.
Asia, entre la productividad y la brecha
En la presentación del libro del FMI sobre el futuro de la región, se planteó que las ganancias de productividad que promete la IA podrían ayudar a compensar el envejecimiento de la fuerza laboral asiática, un problema estructural para varias de sus economías. La condición, sin embargo, es determinante: si la adopción de la tecnología resulta desigual, esa misma IA podría ampliar las brechas entre los países de la región en lugar de reducirlas.
La atención se traslada ahora al segundo día, cuando el FMI publicará la actualización de sus perspectivas económicas, el dato que permitirá medir si el optimismo sobre el crecimiento se sostiene en los números.
