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Espacio patrocinadoUn estudio publicado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) advierte que los desequilibrios globales también dependen de las valoraciones financieras y de las rentas de inversión. Su análisis abarca 28 economías, equivalentes a cerca del 85% del PIB mundial.
Desequilibrios globales: qué hay detrás de las cifras comerciales
El documento de trabajo 1379 describe un deterioro de la posición de inversión internacional neta de Estados Unidos, acompañado por mejoras en otras grandes economías. Los autores señalan que las ganancias de valoración desde 2010 han favorecido el crecimiento, pero también elevado la exposición a ajustes financieros.
La posición de inversión internacional neta compara los activos que los residentes de un país poseen en el exterior con los activos nacionales en manos de extranjeros, ofreciendo así una fotografía patrimonial en una fecha determinada. La balanza comercial, en cambio, registra las exportaciones e importaciones a lo largo de un período, por lo que confundir ambas medidas dificulta entender de dónde surge un desequilibrio y qué implica su evolución.
Un ejemplo ayuda a entender la diferencia: si un fondo de pensiones posee acciones extranjeras y estas aumentan de precio, su cartera gana valor aunque no compre nuevos títulos. Si las cotizaciones retroceden, ocurre lo contrario.
Tampoco es equivalente mantener bonos a corto plazo y participaciones empresariales: sus precios, pagos y posibilidades de venta responden de manera distinta a los cambios económicos.
Dólar, bolsas y tasas: los escenarios del estudio
La investigación simula una depreciación del dólar, ajustes bursátiles, mayores tasas de interés y una reducción a la mitad de los desequilibrios comerciales. Sus resultados destacan las repercusiones internacionales de una corrección de las acciones estadounidenses. Son ejercicios hipotéticos, no un pronóstico de crisis.
Para interpretar cualquier simulación conviene separar el cambio contable del efecto económico. Una pérdida de valor no obliga automáticamente a vender activos, pero puede modificar decisiones de gasto o financiación. Además, un mismo movimiento de mercado puede beneficiar a quien debe pagar una obligación y perjudicar a quien espera cobrarla.
El debate sobre cómo corregir los desequilibrios
Como contexto, un análisis del FMI publicado en abril explica que la cuenta corriente refleja la diferencia entre ahorro e inversión. Los autores vinculan los desequilibrios recientes con factores domésticos: menor ahorro y consumo robusto en Estados Unidos, y demanda débil y mayor ahorro en China tras la desaceleración inmobiliaria.
Ese análisis sostiene que los aranceles tienen efectos pequeños e inciertos sobre la cuenta corriente. Si provocan represalias o se perciben como permanentes, su capacidad para modificar el ahorro se reduce. También recuerda que un superávit o un déficit no es necesariamente perjudicial: puede responder a características estructurales, como el envejecimiento de la población.
El FMI plantea que un ajuste simultáneo de las políticas internas ofrecería mejores resultados: consolidación fiscal en economías deficitarias, más consumo en las superavitarias e inversión que eleve la productividad. Su escenario combina menores desequilibrios con mayor producción mundial. Esta perspectiva permite situar el debate comercial dentro de un diagnóstico económico más amplio.
El trabajo difundido por el BIS expresa las opiniones de sus autores, no necesariamente las de la institución.
