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Espacio patrocinadoEl presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping celebrarán esta semana en Washington su segunda reunión cara a cara del año. Uno de los principales objetivos del encuentro será estabilizar la frágil tregua comercial entre ambas potencias, una cuestión de gran relevancia para la economía global. Sin embargo, las diferencias sobre comercio, Inteligencia Artificial, Taiwán y otros asuntos geopolíticos continúan complicando la relación bilateral.
Las conversaciones tendrán lugar a unas seis semanas de las elecciones legislativas de Estados Unidos. La preocupación de los ciudadanos por el costo de vida añade presión sobre la administración estadounidense, mientras Trump busca mostrar avances económicos antes de los comicios de noviembre.
A pesar de los gestos diplomáticos recientes, ambos países mantienen importantes diferencias económicas y estratégicas. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron conversaciones preparatorias en Nueva York para avanzar en cuestiones comerciales y explorar un posible mecanismo bilateral de notificación sobre incidentes relacionados con la IA.
Algunos compromisos económicos anteriores, incluidas compras de productos agrícolas y aeronaves estadounidenses, todavía permanecen pendientes.
Por su parte, la relación comercial continúa marcada por elevados aranceles y restricciones en sectores considerados estratégicos. Aunque la intensidad de la guerra comercial se ha moderado respecto a sus momentos más tensos, Estados Unidos y China mantienen numerosas barreras mientras negocian posibles reducciones sobre determinados bienes no estratégicos.
La magnitud de sus economías convierte cualquier cambio en esta relación en un factor relevante para las cadenas de suministro y los mercados internacionales.
Los analistas prevén avances modestos durante la cumbre en Washington
Las expectativas antes del encuentro apuntan principalmente a avances graduales y a evitar una nueva escalada comercial, más que a un acuerdo amplio entre ambas potencias. Uno de los principales puntos de atención será una posible extensión de la tregua arancelaria, actualmente prevista hasta el 10 de noviembre. También podrían producirse avances relacionados con productos agrícolas y otras barreras comerciales.
Durante las conversaciones preparatorias, ambas delegaciones continuaron trabajando en un mecanismo para reducir de forma recíproca los aranceles sobre determinados productos no estratégicos. Las negociaciones contemplan aproximadamente $30.000 millones en bienes, aunque todavía no existe una lista definitiva.
Entre los productos estadounidenses que podrían beneficiarse aparecen bienes agrícolas, energía y equipos médicos, mientras que del lado chino se analizan principalmente productos de consumo y artículos de menor contenido tecnológico.
Una prolongación de la tregua ofrecería a ambos gobiernos mayor previsibilidad en su relación económica y reduciría temporalmente el riesgo de nuevas medidas arancelarias. Al mismo tiempo, tanto Washington como Pekín continúan buscando reducir vulnerabilidades en sectores considerados estratégicos, por lo que las restricciones comerciales seguirán siendo una herramienta importante dentro de las negociaciones.
Por otra parte, las sanciones estadounidenses vinculadas con Irán añaden otra fuente de tensión a la relación. China mantiene importantes vínculos comerciales y energéticos con Teherán, mientras Washington ha incrementado la presión sobre las redes financieras utilizadas por Irán. Este asunto forma parte de un escenario geopolítico más amplio que también podría aparecer durante las conversaciones entre Trump y Xi.
La Inteligencia Artificial ocupa un lugar central en la agenda bilateral
La competencia por el liderazgo en Inteligencia Artificial se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la relación tecnológica entre Estados Unidos y China. Antes de la cumbre, Washington propuso crear un mecanismo bilateral de notificación para incidentes de IA relacionados con la seguridad nacional y aumentar la transparencia entre ambas potencias.
Sin embargo, las diferencias sobre semiconductores avanzados, controles de exportación y desarrollo tecnológico continúan siendo importantes.
La cumbre contará además con la presencia de destacados directivos de los sectores tecnológico y financiero estadounidense. Entre los invitados previstos para la cena de Estado se encuentran Tim Cook, Jensen Huang, Sam Altman, Elon Musk, Sundar Pichai, Jeff Bezos y otros importantes empresarios. Su presencia refleja la relevancia económica y tecnológica de una relación bilateral que continúa teniendo amplias repercusiones sobre los mercados y la economía global.
