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Espacio patrocinadoUn reto de 6,3 millones de dólares a la vista de todos. Mike Belshe, director ejecutivo de la firma de custodia de criptomonedas BitGo, colocó 100 bitcoins en una billetera pública y desafió abiertamente a los modelos de inteligencia artificial de Anthropic a robarlos. «Lo puse en una billetera de BitGo para ustedes. Vayan a buscarlo», escribió el ejecutivo, junto a la dirección completa de la wallet.
El desafío no surgió de la nada: es una respuesta directa a un informe que Anthropic -la empresa creadora del asistente Claude- publicó dos días antes, y que reavivó el debate sobre los riesgos de seguridad de la IA.
Qué reportó Anthropic
El 30 de julio, Anthropic publicó una revisión de sus propias evaluaciones de ciberseguridad. Sobre un total de 141.006 pruebas realizadas, la empresa detectó tres incidentes en los que un modelo Claude accedió a Internet desde dentro de un entorno de evaluación y luego obtuvo acceso no autorizado a los sistemas reales de tres organizaciones distintas.
La empresa enmarcó el hallazgo con cautela. Según su explicación, se trató de un error de configuración -los entornos de prueba quedaron conectados a Internet por equivocación, cuando no debían estarlo- y no de una IA fugándose de su encierro por voluntad propia.
Anthropic sostiene que el modelo intentaba completar la tarea que se le había asignado, no escapar ni perseguir objetivos propios.
Las pruebas eran del tipo «captura la bandera»: se le indica al modelo que hay un dato oculto en otra máquina y se le pide obtenerlo, un ejercicio habitual en la ciberseguridad.
El desafío de Belshe
Belshe, un veterano de la tecnología conocido por haber sido uno de los creadores del protocolo HTTP/2, no quedó convencido con la explicación. Su mensaje fue mordaz: «O Anthropic es pésima construyendo entornos de prueba, o excelente en marketing. O ambas cosas. Pero basta de los juegos de ‘creamos un monstruo hacker’. Háganlo de verdad».
Para respaldar el reto con hechos, transfirió 100 bitcoins a una dirección pública y verificable. Los fondos son reales: los registros en la blockchain muestran que la billetera los recibió el 31 de julio, y cualquier movimiento aparecería en cuestión de segundos a la vista de todos.
El monto, considerable para casi cualquiera, es asumible para Belshe: BitGo custodiaba unos 81.600 millones de dólares de sus clientes a fines de 2025.
Dos pruebas de naturaleza distinta
Conviene entender que el desafío de Belshe y el incidente de Anthropic no miden exactamente lo mismo, y ahí reside el fondo del debate.
Los tres incidentes que reportó Anthropic ocurrieron aprovechando entornos mal aislados: puertas que, según la empresa, quedaron abiertas por error.
Robar 100 bitcoins de la plataforma de custodia institucional de BitGo es un problema de otro orden, que exigiría vulnerar sistemas de seguridad diseñados específicamente para resistir ataques, no aprovechar una configuración defectuosa.
En otras palabras, Belshe plantea una vara mucho más alta: demostrar capacidad ofensiva real contra una defensa robusta, no repetir un tropiezo en un laboratorio con las condiciones mal puestas. Al momento de esta publicación, los 100 bitcoins seguían intactos y Anthropic no había respondido públicamente al reto.

El episodio, más allá de sus protagonistas, resume una tensión que atraviesa a toda la industria: cuánto de la conversación sobre los peligros de la IA corresponde a riesgos concretos y cuánto a una narrativa amplificada. Belshe puso millones sobre la mesa para forzar esa distinción. La blockchain, pública e inapelable, llevará el marcador.
