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Espacio patrocinadoEl diario económico chino China Business Journal (中国经营报) emitió una declaración formal para desmarcarse de una red que utiliza su nombre para extorsionar empresas.
Según el propio medio, individuos ajenos a la redacción enviaron correos a varias compañías haciéndose pasar por el periódico, afirmando haber reunido información negativa grave mediante una supuesta «investigación encubierta» y amenazando con publicarla si no recibían un pago en Bitcoin.
La publicación calificó los hechos de presunto delito de estafa y advirtió que dañan tanto su reputación como los derechos de las empresas afectadas.
Un esquema de extorsión reputacional
El engaño no parte de ninguna filtración real. Los correos salieron de un buzón ajeno al medio -honghonghuohuo9@proton.me- y prometían un falso «reportaje» comprometedor a cambio de silencio.
China Business Journal fue tajante: ese correo y todo su contenido carecen de autorización, la información que difunde es falsa y fraudulenta, y la empresa no asume obligación ni responsabilidad alguna sobre esos mensajes. En la práctica, la banda vende una amenaza que no existe, apoyada en el prestigio de una marca periodística ajena.
El desmarque oficial
El diario subrayó que todas sus coberturas se ajustan a la ley y que sus entrevistas y contactos se realizan siempre por canales oficiales, de modo que cualquier comunicación fuera de esas vías queda fuera de su responsabilidad.
La declaración lleva fecha del 30 de julio de 2026 y sello oficial, y cierra con una advertencia directa a los responsables: la publicación afirma que ya monitorea el caso y reúne pruebas, y se reserva el derecho de emprender acciones civiles e incluso penales contra quienes usurpen su nombre.
Qué deben hacer las empresas
La recomendación del medio a las compañías que reciban este tipo de correos es clara: no pagar absolutamente nada, conservar toda la evidencia -capturas de pantalla y dirección del remitente- y denunciar de inmediato ante la policía local.
El periódico advierte además que no se responsabiliza de las pérdidas derivadas de confiar en información falsa, y habilita una línea de contacto para las empresas que necesiten asistencia.
La exigencia de Bitcoin no es un detalle menor. En estos esquemas, el atacante apuesta a que la víctima perciba el pago en cripto como anónimo e imposible de revertir, y actúe por miedo antes que por verificación.
El caso confirma un patrón cada vez más frecuente: la suplantación de medios de comunicación como palanca de extorsión, con el activo digital elegido como vía de cobro precisamente por esa presión psicológica.
