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Espacio patrocinadoEl mayor banco custodio del mundo acaba de mover a blockchain una pieza que casi nadie ve, pero que interviene en cada transacción de fondos. BNY -con más de 59 billones de dólares bajo custodia y administración- está trasladando su agencia de transferencia a una red blockchain, según reportó Financial Times y recogió CoinDesk.
El anuncio no trata de un nuevo fondo tokenizado, sino del registro que decide quién posee qué.
El registro, no el producto
BNY presta servicios sobre unos 8,6 billones de dólares distribuidos en 7,6 millones de cuentas, y sostiene que llevar su agencia de transferencia a blockchain crea un registro único de propiedad y elimina la necesidad de múltiples intermediarios.
La entidad, de 242 años, describe el movimiento como la modernización de una función que opera detrás de cada transacción de fondos al poner los libros y registros en cadena, en palabras de Carolyn Weinberg, su directora de producto e innovación.
La diferencia importa más de lo que sugiere el lenguaje técnico. Hoy cada fondo mantiene registros separados que obligan a una reconciliación constante entre administradores, custodios y agentes de transferencia, un trabajo costoso que se repite en cada actor de la cadena.
Un registro compartido colapsa esa duplicación en una sola fuente de verdad, y ese es exactamente el gasto operativo que BNY apuesta a recortar.
Los primeros nombres
El servicio ya tiene clientes concretos. Baillie Gifford, gestora con más de 261.000 millones de dólares bajo administración, lo usará para lo que ambas compañías describen como el primer fondo tokenizado nativo regulado en Reino Unido, según Financial Times.
BlackRock y Dreyfus -el negocio de mercados monetarios y gestión de efectivo de BNY- figuran entre los que prevén emplearlo para fondos planificados.
El movimiento se inscribe en una corriente más amplia. BlackRock, Franklin Templeton y otras gestoras ya lanzaron fondos de mercado monetario tokenizados que mantienen deuda de corto plazo y efectivo, pero emiten la participación como tokens en blockchain.
En paralelo, los mayores bancos de Estados Unidos -JPMorgan, Citi y Bank of America- planean construir para el primer semestre de 2027 una red compartida de depósitos tokenizados para defender sus depósitos frente a la amenaza de las stablecoins. Wall Street no está experimentando con un producto aislado, sino levantando la infraestructura completa.
Lo que revela el movimiento
BNY no anticipa la desaparición del sistema actual. El banco mantendrá su agente de transferencia tradicional y admite que billones de dólares en fondos seguirán operando sobre las vías existentes durante años.
Como resumió Emily Portney, responsable global de asset servicing, la entidad reconoce plenamente que hay billones de dólares en fondos que continuarán existiendo sobre los rieles tradicionales. La apuesta no es la ruptura, sino la convivencia.
Tampoco ignora los riesgos. La propia cobertura señala que la blockchain introduce vulnerabilidades cibernéticas, entre ellas errores en los contratos inteligentes y en los puentes que conectan redes. BNY asume ese costo bajo la premisa de que un único libro de propiedad puede reemplazar parte del trabajo de reconciliación que todavía atraviesa la administración de fondos.
Ahí está la lectura de fondo. La competencia real en la tokenización no se juega en qué token se lanza primero, sino en quién controla la capa de registro sobre la que se asentará todo lo demás.
Mientras la conversación pública se concentra en los fondos tokenizados como producto, un banco de 242 años se movió para ocupar la infraestructura que los hace posibles. Edwin Mata, fundador de la plataforma de tokenización Brickken, estima que Wall Street funcionará enteramente sobre blockchain hacia 2030. Movimientos como el de BNY explican por qué esa proyección dejó de sonar a especulación.
